Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 223 Julio-Agosto de 2017

Adolfo y Daniel Pérez Herrero, tercera generación de la saga que creó Viña Pedrosa

[José Luis Guerrero]

"Lo tenemos decidido desde niños. Queremos seguir trabajando en estas viñas y en esta bodega que son el fruto y el trabajo de muchos años de la familia Pérez Pascuas de la que formamos parte". Quienes así se manifiestan son los hermanos Adolfo y Daniel Pérez Herrero, hijos de Adolfo Pérez Pascuas, pertenecientes a la tercera generación de una saga familiar que ha situado a Viña Pedrosa en el Olimpo de los vinos. Se sienten muy orgullosos de pertenecer a una empresa familiar que debido al talento visionario del abuelo Mauro, supo volcar sus esfuerzos en el viñedo para alumbrar uno de los mejores vinos del mundo, mientras otros arrancaban las cepas para plantar cereal o remolacha. Han tenido en su padre Adolfo y en sus tíos Benjamín y Manuel auténticos maestros en el arte de elaborar un buen vino, desde el cuidado de la viña, hasta la vendimia, pasando por la realización de las podas, y por supuesto el cuidado enológico de los caldos en la bodega, para lo cual cuentan con uno de los profesionales en la materia mejor preparados y más prestigiados de este país, su primo José Manuel Pérez Ovejas. Se dice y, no sin razón, que lo difícil de una empresa familiar es conseguir la sucesión, transfiriendo a hijos y nietos el buen hacer de los antecesores. Eso parece que está logrado en el caso de Viña Pedrosa. Una tercera generación se hace cargo con solvencia de la tarea, conscientes de lo mucho y bien que hasta ahora se ha trabajado. El abuelo Mauro tiene asegurada la sucesión.

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