Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 227 Diciembre de 2017

Tomás Villanueva, vicepresidente económico de la Junta de Castilla y León y consejero de Economía y Empleo

[José Luis Guerrero]

Tomás Villanueva Rodríguez (Valladolid, 1953) es no solo el vicepresidente económico y consejero de Economía y Empleo del Gobierno de Castilla y León. Es el hombre fuerte del Ejecutivo de esta Comunidad en la Junta que preside Juan Vicente Herrera. Desde que, a principios de la década de los 90, entrara a formar parte del Gabinete que entonces presidía Juan José Lucas ha desarrollado responsabilidades en áreas como la industria, el comercio, el turismo, la educación, y ahora la economía y el empleo. Un todoterreno de la política. Pudo estar como alto cargo en los gobiernos de José María Aznar, quien le impulsó a la vida pública, pero declinó los nombramientos porque, como Miguel Delibes, no ha querido abandonar su Valladolid natal. Presidió el Partido Popular de esta provincia en una etapa en la que este partido ha cosechado extraordinarios réditos electorales tanto en las municipales como en las autonómicas y las generales. Es la referencia que busca el presidente Herrera cuando los problemas son graves o se atascan como en el caso de las alianzas y fusiones de las cajas de ahorro; porque confía en él y en su capacidad para resolver los asuntos más delicados. Entre otras distinciones, obtuvo el Master de Oro del Forum de Alta Dirección, en Madrid, galardón que distingue a las personalidades más descollantes del país, en los distintos saberes como la economía, la política, la ciencia, la cultura, la comunicación... Es algo más que un político al uso. La historia de las dos últimas décadas en Castilla y León pasa por él.

En su opinión, ¿estamos ante la mayor crisis económica que nunca antes hayamos conocido?
De lo que he podido conocer en mi vida profesional y pública y lo que he podido estudiar creo que sí, que es la crisis más seria que está viviendo la economía en el mundo por el gran nivel de globalización que tenemos y porque esta crisis viene acompañada de una gran crisis financiera; y en consecuencia la podemos calificar de las más graves de la economía mundial.

¿Considera que España está especialmente afectada por esta crisis? ¿Por qué razones?
Sí. España venía con un patrón de crecimiento muy basado en la construcción, en el sector inmobiliario y también en el sector turístico. Al sufrir una crisis que va más allá de nuestras fronteras ha producido una retracción de la demanda; y en consecuencia el sector turístico se ha visto afectado y sobre todo ha impactado económicamente en zonas de costa y de sol; pero a su vez, una economía como la nuestra basada en la construcción que ocupaba a muchas personas, ha generado un impacto muy severo en materia de empleo, ha deteriorado gravemente el sector financiero y ha extendido este problema a otros sectores. En escaso año y medio nuestra estructura productiva se ha visto muy ralentizada, ha generado desempleo, ha retraído la demanda interna; y, como consecuencia, estamos en una espiral de la que es muy difícil salir.

Sr. Villanueva, ¿Salir de la actual situación de "impasse" que vive la economía española pasa por un cambio de Gobierno?
Está mal que yo lo diga porque formo parte de un Gobierno sustentado por el PP, pero creo que el Gobierno socialista de España está haciendo méritos más que sobrados para que la única solución que tenga este país sea un cambio de Gobierno. Ha perdido la oportunidad de tomar las medidas que corresponden al Gobierno español, ha hecho dejadez. Creo que estamos ante la última posibilidad que tiene el Gobierno de España para generar la credibilidad y confianza dentro de España y en los ámbitos internacionales, porque este país precisa del ahorro exterior. Si nos retiran ese ahorro, no tenemos capacidad financiera para salir de la crisis. Y estamos haciendo méritos todos los días para que nos abandonen los inversores internacionales. El país se ha desprestigiado internacionalmente, no tiene la más mínima credibilidad. Que nos estén comparando con los países que han entrado en quiebra, que ya están tomando medidas, es un síntoma. Lo que tiene que hacer el Gobierno es gobernar y pedir el apoyo de todo el espectro del Congreso de Diputados, de los grandes grupos económicos, dejar de hacer política de partido, recibir el respaldo de las grandes organizaciones del país. Si el Gobierno no es capaz de generar confianza en el interior, difícil la va a generar fuera y las consecuencias son dramáticas especialmente el desempleo (vamos a 4,5 millones de parados) más el desastre para autónomos y empresarios, porque la crisis la está pagando una parte muy pequeña de la sociedad. Tiene que haber más españoles contribuyendo a resolver este problema. Este país ya no está para bromas.

¿Y la Comunidad de Castilla y León? ¿Sufre una especial afectación o está capeando el temporal de una manera digamos "digna"?
Castilla y León no es una isla dentro de nuestro país y, por tanto, para lo bueno y lo malo estamos afectados por igual. La ventaja de la estructura productiva de Castilla y León es que se ha modernizado en los últimos 15-20 años y, en consecuencia, se ha diversificado mucho. No hay una dependencia excesiva del sector agrario como había antes, nuestro peso en la estructura productiva del sector industrial está por encima de la media, nuestro sector servicios ha crecido, hemos desarrollado sectores que han venido dando bastante ocupación y no ha habido una especial dependencia del sector inmobiliario. Los indicadores reflejan que la economía de Castilla y León ha evolucionado bastante mejor que la media. La diversificación de nuestra estructura productiva le está permitiendo soportar mejor esta situación.

¿Cómo quedará el mapa financiero de la Comunidad, tras las fusiones y acuerdos entre las cajas de ahorro, hay que decir que cuando esta entrevista se celebra –mediados de marzo- estamos todavía asistiendo al proceso?
Nosotros habíamos diseñado lo que podía ser un proyecto ideal para el sistema financiero de Castilla y León que era integrar a nuestras cajas no mediante una fusión, sino mediante un sistema institucional de protección, que les permitiera manteniendo su personalidad jurídica tener un grupo de entidades de ahorro que les fortaleciese mediante su integración, coincidiendo en una estructura superior que pilotara el grupo. Aquello no fue posible porque las propias entidades no quisieron dar ese paso y después ha ido derivando a otras opciones. Yo creo que aunque no estemos ante un proyecto ideal, puede quedar organizado, con las dos entidades más grandes –Caja España y Caja Duero- que iniciaron el proceso de fusión que va avanzando y acabará bien con una caja con un nivel de capitalización muy importante; y después están otras tres –Caja Burgos, Caja Ávila y Caja Segovia- que encajan en un grupo –Banca Cívica- con entidades de fuera de la región, y que pueden formar un grupo bastante consolidado y que pueden fortalecerse y mejorar su posición. Disponer de dos grupos no está mal, pero cuando pasen unos meses algunos tendrán que reflexionar por qué han mantenido una posición de deterioro con el paso del tiempo.

[Sigue en la versión impresa]