Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 222 Junio de 2017

Jesús Figueroa, director de RR.HH. y Gestión de Talento en Telefónica España

Rosa Monedero

Tratar cada día con el resto de personas de nuestro ámbito profesional, puede llegar a ser una tarea más o menos compleja, dependiendo de nuestro grado de afabilidad, extroversión, o del estado de ánimo con el que nos encontremos. Dirigir la política de recursos humanos de una compañía que sólo el año pasado ganó más de 10.000 millones de euros y que tiene más de 35.000 empleados en todo el mundo, es otra cosa. Y esa es precisamente la gran responsabilidad que tiene bajo sus hombros una persona como Jesús Figueroa, director de RR.HH. y Gestión de Talento en Telefónica España. Sin olvidar, que actualmente cerca del 6% de los empleados del Grupo trabajan desde su propia casa, gracias a las soluciones de comunicación generadas por la compañía, líder de las telecomunicaciones en nuestro país.

¿Qué se aporta a la compañía desde la función de RR.HH.?
El departamento de RR.HH. de Telefónica, como en la práctica totalidad de empresas, entendemos que debe estar al servicio de los demás departamentos, constituyendo una unidad de servicio; debe procurar situar a las mejores personas en los sitios donde se necesitan, es decir, hay que gestionar el talento en el momento y el lugar adecuado; ese talento debemos ser capaces de asegurarlo, haciendo posible el desarrollo tranquilo de todos los profesionales que formamos parte de la compañía.

En este contexto tan complejo, la inversión en formación en algunas compañías se ha visto seriamente reducida. ¿Cómo es la situación en Telefónica?
Como en todas las compañías la situación hace que nos tengamos nosotros que ajustar y dar una vuelta más a la hora de pensar y planificar las distintas acciones que vamos preparando a lo largo del año en materia de formación. Pero hay que ir más allá y buscar siempre la eficiencia en cada una de ellas; para eso seguimos cultivando la formación presencial, la on line y el mix de ambas y una vez completada, hay que medir esos resultados y saber cuál es la opinión de nuestros empleados al respecto. Todo esto lo hacemos porque la formación no es un capricho, sino una necesidad para las personas y los departamentos de nuestra empresa.