Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 232 Mayo de 2018

Jesús Julio Carnero, presidente de la Diputación de Valladolid

José Luis Guerrero

Es un hombre joven que acapara una importante experiencia política. Hace menos de un año fue elegido presidente del Partido Popular de Valladolid, tras haberse labrado un currículo como presidente de la Diputación de esta provincia.
Jesús Julio Carnero (Aspariegos, Zamora, 1964) tiene las ideas claras de lo que la provincia de Valladolid es y representa. Tienta a los empresarios con activos de primera línea como la situación geoestratégica, la calidad de sus personas y los atractivos de la diversidad concretados en un potente sector agrario detrás del cual emerge una potente industria agroalimentaria, un pujante sector de la automoción con su industria auxiliar y una notable actividad en materia de I+D+i.
Se muestra convencido de que el vino es el gran activo de la provincia, hasta el punto de haberse convertido en la cabecera tractora. Es la gran apuesta, la que abre la puerta de la provincia. Es el hecho diferencial.
Licenciado en Derecho, pertenece al Cuerpo Superior de la Administración de Castilla y León, y fue secretario general de la Consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León desde 2003 hasta que tomó posesión de su nuevo cargo en la Diputación. Alguien con el que hay que contar a presente y a futuro.

Sr. Carnero. El partido Ciudadanos planteó como una de sus propuestas en pasadas elecciones generales la desaparición de las diputaciones provinciales. Sin embargo, hay españoles que piensan que las Diputaciones son más que útiles. Quiero pensar que usted estará a favor, si bien ¿qué opinión tiene al respecto?
Las diputaciones provinciales, que son el órgano de gobierno de la provincia, cumplen una función esencial que es estar al servicio del mundo rural. En España viven 15 millones de habitantes en el medio rural, por tanto, la labor que hacen las diputaciones para mejorar la calidad de vida de las personas que viven en esos municipios es clave. Esta institución es tan vieja como el constitucionalismo español, llevamos más de doscientos años de existencia. Nacimos con “la Pepa”, la Constitución de 1812; y desde entonces hemos sobrevivido a dos repúblicas, dos dictaduras, a distintos periodos de restauración democrática, siempre con una función clara, que el mundo rural es nuestro objetivo. Por tanto, mientras exista ese mundo rural van a seguir existiendo las diputaciones provinciales.

Usted preside la Diputación de Valladolid, una de las provincias más importantes de este país. ¿Cuál es el mayor activo que tiene esta provincia?
El mayor activo de esta provincia son sus gentes. Es la gente que habita ese medio rural tan rico, tan variado y tan estable, un valor en alza. Tenemos una gran agricultura con proyección en la industria agroalimentaria

¿Qué le diría a un empresario o a un inversor foráneo para convencerle de que esta tierra merece la pena para que invierta sus activos?
Le diría, además de lo anterior, que se fijase dónde estamos geográficamente, en el centro de la España noroccidental, con mirada al Atlántico y al Cantábrico. Tenemos una posición geográfica magnífica. Cerca de Madrid y de la cornisa cantábrica. También le diría a ese empresario que aquí, gracias a la Junta de Castilla y León y especialmente gracias a un consejero de Economía que quiero recordar y que se llama Tomás Villanueva, hemos sido precursores en el diálogo social, lo que ha permitido una estabilidad económica. Disponemos de todos los ingredientes para que un empresario, un emprendedor se acerque.

El PIB industrial de Valladolid se acerca al 25% de la Comunidad de Castilla y León. Sólo tiene a Burgos por delante. ¿Cómo ve usted el futuro de la industria en la provincia que gobierna?
Lo veo de manera positiva por una triple circunstancia. Teníamos un sector agrícola tradicional que ahora se proyecta con una industria agroalimentaria que exhibe productos de calidad. Ese tránsito nos coloca en otra dimensión, los vinos, por ejemplo y ese es un patrimonio que no deslocaliza nadie. Disponemos también de una industria de automoción y otra auxiliar en torno a ella en el eje Valladolid-Palencia-Burgos que hace de nuestra provincia una potencia. Y un sector de vanguardia que es la investigación con la I+D+i que se realiza en el Parque Tecnológico de Boecillo, donde ahora se desarrolla una industria aeroespacial de primera línea. La diversidad puede ser un buen calificativo para la industria de esta provincia.