Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 257 Septiembre de 2020

TRIBUNA DE OPINIÓN - Oportunidades en la crisis

Francisco Lara Martín

Director general de Pelayo Mutua de Seguros

Cuando acontece una crisis económica profunda como la derivada de esta pandemia hay dos opiniones recurrentes. En primer lugar, se produce una escalada a la hora de cuantificar hasta dónde pueden llegar las consecuencias negativas de la crisis, quizás porque es la forma de lograr un mínimo de atención en el aluvión de previsiones. Eso no significa que las perspectivas negativas no estén fundamentadas, puesto que la realidad es que vamos a tener que enfrentar un escenario difícil e incierto. Un futuro en el que será muy complejo calibrar los efectos sobre la economía de la nueva realidad, hasta que se haya logrado una solución que nos permita convivir con el coronavirus, sea una vacuna o un tratamiento eficaz.
Hay otra ideal habitual, y es la visión de que esta crisis, como otras, es una oportunidad, y que aquellos que se adapten y logren gestionar mejor el nuevo entorno podrán salir reforzados. Es evidente que el argumento es animoso y muy tentador, pero la cuestión fundamental es cuánto tiene de verdad cuando lo llevamos a la realidad que vamos a abordar desde la óptica de la gestión de un negocio.
La forma en que ha sucedido esta crisis, cómo se ha desencadenado y cómo ha afectado a la operativa de los negocios, no tiene precedentes recientes. Me atrevo a afirmar que ninguno de los que tenemos que gestionar una empresa, sea del tamaño que sea, nos hemos enfrentado a algo parecido. Cuando sobreviene una crisis como esta pandemia hay que resolver un gran número de cuestiones imprevistas en un tiempo limitado. La primera norma es que desaparecen barreras y restricciones que en una situación normal parecen inabordables y como consecuencia de lo anterior se generan experiencias, aprendizajes muy valiosos que deberíamos inventariar para el futuro. Es en este nivel donde creo que toma concreción la idea de que estas crisis pueden generar oportunidades.
Es verdad, por tanto, que una crisis sorpresiva como esta transforma las prioridades, rompe barreras y genera nuevas formas de hacer. En suma, se producen cambios de reglas, más o menos profundos, en la cancha de juego en la que las empresas tienen que seguir compitiendo. Parte de las cartas van a seguir dadas, pero hay otra parte, que puede llegar a ser muy relevante, que son cartas nuevas que se reparten de nuevo. La parte de los naipes que estaban en el mazo y se reparten son esas nuevas oportunidades que van a surgir. La buena noticia es que esas oportunidades van a estar ahí para todos, sin apenas condicionantes. Quién logre el enfoque adecuado y lo ponga en marcha con agilidad convertirá la oportunidad en valor para su negocio.
Para ello, va a ser muy importante tener la visión para identificar estas oportunidades, seleccionar aquellas que encajen mejor en nuestra estrategia y lograr que nuestra organización ponga el foco adecuado, haciéndolo compatible con la gestión ordinaria del negocio. No es fácil, puesto que precisamente ahora, mantener la continuidad del negocio y el servicio a nuestros clientes ha supuesto un consumo voraz de atención y recursos.
Pero no es suficiente. Si se pretende dar una respuesta ágil que permita aprovechar con éxito esas oportunidades que van a surgir, van a ser determinantes los medios que pongamos en marcha. Y me refiero a los recursos tecnológicos y a los recursos de personas.
Ya antes de esta crisis, en el sector asegurador era una obligación transformar digitalmente nuestro negocio para mejorar de forma eficiente el servicio y plantear nuevas soluciones a nuestros clientes. Estoy seguro que esto era así, de un modo o de otro, en otros sectores económicos. Pues bien, uno de los aprendizajes más evidentes de la situación que hemos tenido que afrontar, especialmente en las semanas de confinamiento, ha sido la importancia de la tecnología para mantener las operativas y el servicio a nuestros clientes. Este crecimiento digital va a ser imprescindible para generar oportunidades de negocio en este nuevo entorno.
Todo esto no es posible sin personas. Si las empresas queremos aprovechar los aprendizajes de esta situación, romper barreras de nuestro negocio y poner el foco en identificar oportunidades de transformación es imprescindible tener equipos adecuados. Justo ahora los recursos van a estar muy limitados, pero precisamente por eso, hay que decidir bien dónde invertimos, y siempre deberíamos ser capaces de tener recursos para invertir en talento y capacitación de nuestros equipos. Sólo de esta manera podremos jugar bien nuestras bazas en el nuevo “reparto de cartas” que nos toque afrontar.

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