Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 223 Julio-Agosto de 2017

Carmela Silva Rego, senadora por Pontevedra y portavoz del GPS

[Juan Comas]

Carmela Silva Rego, fue diputada en las Cortes entre 1996 y 2000 y delegada de Urbanismo en el Ayuntamiento de Vigo. Hace dos años fue elegida senadora como cabeza de lista por Pontevedra, donde ocupó altos cargos en el PSOE gallego. Es la primera mujer que ha ocupado el cargo de portavoz socialista en el Senado. Ha sido asesora parlamentaria de la ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, Elena Espinosa, es una persona cercana al alcalde de Vigo, Abel Caballero, y al secretario de Organización del PSOE, José Blanco. Silva es abogada y maestra de Educación Especial. Ha dejado su impronta en la Ley de Presupuestos para 2010 y en la reciente modificación de la Ley del Aborto, dos hitos de los que se siente personalmente muy orgullosa. A lo largo de su trayectoria política, que comenzó siendo una adolescente en las Juventudes del Partido Comunista, dice haber aprendido la capacidad de un mayor diálogo como medio para alcanzar acuerdos que beneficien a los ciudadanos.

¿Es cierto que comenzó a trabajar activamente en la vida política cuando apenas contaba 14 años, y se escapaba de casa para ir a pegar carteles del Partido del Trabajo? ¿Qué pensaban sus padres de todo esto?
Es cierto, siempre tuve una inquietud política probablemente porque sea hija también de mi tiempo. Me hice adolescente cuando en España en el ámbito universitario se despertaba una enorme actividad en busca de la libertad; mis padres nunca fueron plenamente conscientes de que yo tenía tal nivel de compromiso con la política y de que iba a pegar carteles, aunque tenía como cómplices a mis hermanos. Ahora les hace gracia, pero estoy segura de que entonces no les hubiera gustado nada, porque vivíamos en una dictadura y que yo estuviera cercana a las posiciones de la izquierda, lo más seguro es que no lo hubieran aceptado.

¿Cómo ha tratado de luchar por sus principios y convicciones en los diferentes puestos de responsabilidad que ha ocupado hasta llegar a ser la portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Senado?
Para lograr que los principios y valores se conviertan en realidades para los ciudadanos es necesario que las iniciativas logren apoyos mayoritarios. Sólo es posible buscando acuerdos a través del diálogo y el acercamiento de posiciones. Siempre he intentado hacerlo así. En este momento en la Cámara Alta, el PSOE no es la primera fuerza. El PP tiene 123 senadores y nosotros 105. Esta situación nos obliga a buscar el pacto y el consenso con el resto de los grupos de la Cámara y, la verdad, es que lo estamos consiguiendo, gracias a que todos hacemos esfuerzos de flexibilidad y búsqueda de puntos de encuentro. Aquí, en el Senado, además, es mucho más fácil porque también funcionan las políticas de las emociones, o sea, saber ponerse en el lugar del otro. Esta es una Cámara con menor presión, lo que facilita que la gran mayoría de las iniciativas tengan el respaldo suficiente. Yo quiero agradecer a los senadores y senadoras socialistas el gran trabajo que realizan y al resto de los grupos el esfuerzo que hacen para el acuerdo.

¿Cuáles son sus principales responsabilidades como portavoz en la Cámara Alta y cómo son las relaciones que mantiene con el resto de portavoces y senadores de la oposición con los que mantiene acalorados debates? ¿Cómo es el trato fuera del Pleno?
El portavoz es aquel que toma las decisiones políticas y la voz del partido en el Senado, pero a mí me gustaría destacar también que en el Partido Socialista somos una dirección colegiada y decidimos los asuntos importantes de forma consensuada, entre todos. Los portavoces tenemos la función de generar actividad, trabajo y obtener una mayor presencia en el Senado. Con los demás portavoces la relación no es buena, sino que me atrevería a decir extraordinaria, incluso con el Partido Popular y concretamente con Pío García Escudero. Y es que la política debe responder a los intereses de las personas, de los ciudadanos que nos votan y de ahí que sea necesario generar formas de diálogo y eso se basa en una buena relación personal, aunque, por supuesto, tenemos visiones políticas absolutamente contrarias. Es propio del Senado el obtener esos acuerdos y creo que lo estamos consiguiendo cada vez más. En esta Cámara existe un buen clima reinante y creo que eso es reflejo de lo que ocurre en la sociedad en general, y que, además, es muy bueno.

¿Cuáles son las principales leyes en las que ha involucrado su cargo y su persona para que salieran adelante? ¿Se llegan a numerosos acuerdos en esta Cámara después de que los textos legislativos hayan sufrido los primeros ajustes en el Congreso?
Los Presupuestos Generales del Estado para 2010, que han sido además los más apoyados de las dos últimas legislaturas de José Luis Rodríguez Zapatero; y la Ley del Aborto, porque yo creo profundamente en la libertad de la mujer y entiendo esa Ley como un paso más hacia nuestra libertad. Tengo que decir con orgullo que en esta legislatura las leyes salen de aquí con más apoyo del que vienen desde el Congreso.

[Sigue en la versión impresa]