Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 227 Diciembre de 2017

Eva Almunia, secretaria de Estado de Educación y Formación Profesional


Rosa Monedero

“La generación que hoy estudia en los colegios e institutos españoles es ya una generación nacida en la Sociedad del Conocimiento y la Información. Por eso estamos invirtiendo para que la educación que reciben tenga muy en cuenta las nuevas tecnologías y los idiomas. Ese será su pasaporte para moverse con éxito en el mundo del siglo XXI. La sociedad que ellos liderarán será la de la innovación, la sostenibilidad, la eficacia… y para afrontarla con éxito deben disponer de una formación excelente”, indica Eva Almunia, secretaria de Estado de Educación y Formación Profesional.

¿Cuáles han sido las medidas más importantes que han llevado a cabo desde la secretaría de Estado a lo largo de los últimos años y a qué se deben las diferencias de España con respecto al resto de países europeos en estos temas?
Déjeme que le de la vuelta a la pregunta, porque es más fácil entender la política educativa que llevamos a cabo si sabemos de dónde venimos.
Usted me pregunta por qué España se mantiene lejos de la mayoría de los países europeos en varios indicadores educativos. La explicación nos la da cada año la OCDE: el retraso con el que partía España. Cuando cada año la OCDE nos ofrece el panorama de la educación internacional, los medios de comunicación suelen reflejar nuestra posición, claramente mejorable, en relación al resto de países. Pero los motivos suelen quedar fuera de las páginas de los periódicos, porque lo que nos dice el informe es que en los últimos 30 años, y de manera muy especial en la última década, España ha mejorado, ha avanzado más que la gran mayoría de países. Hemos conseguido superar la media en titulados superiores, tanto en la Universidad como en la FP; estamos entre los primeros países con mayor tasa de escolarización entre los 0 y los 3 años; nuestra esperanza de vida escolar es similar a la de los países nórdicos e invertimos más por alumno que la mayoría de los países. Además, destaca la eficacia de nuestra inversión, porque nuestras aulas tienen menos alumnos, nuestro horario lectivo es mayor que en el resto de países y nuestro profesorado cobra más que la mayoría a lo largo de toda su carrera profesional.

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