Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 226 Noviembre de 2017

Mercedes Froján, presidenta de Bodega Lagar da Condesa

Rosa Monedero

Aunque la bodega lleva sólo abierta desde el año 2007, en Lagar da Condesa llevan cuatro generaciones vinculados al mundo del viñedo. Sin embargo, hace poco más de cinco años, Evaristo Juncal y Mercedes Froján decidieron trasladar esa pasión familiar a un negocio. Así nació la bodega situada en una pequeña villa gallega y enmarcada en la denominación de origen Rías Baixas. Y de sus cepas, cuidadosamente seleccionadas y que mezclan tradición y tecnología a partes iguales, nacen tres vinos de gran calidad: Lagar da Condesa y VIA XIX (albariño) y Lagar da Condesa caiño tinto. Mercedes Froján su presidenta, nos habla del vino de su familia, de cómo aunar tradición y modernidad sin perder un ápice de calidad y de la situación del vino en España.
¿Cómo nace el proyecto de la creación de la bodega?
Nuestra familia siempre ha tenido viñedos. Recuerdo que en nuestra casa siempre se ha hecho vino, aunque evidentemente, de manera tradicional, para casa y para los amigos. Hace unos años decidimos que queríamos hacer algo especial. La idea de una bodega familiar, pequeña, pero de calidad, nos atraía mucho. Y así lo hemos hecho.
En el año 2003 adquirimos unas fincas a las que siempre les hemos tenido un gran cariño. El bisabuelo de mis hijos trabajó en ellas gran parte de su vida y la idea de elaborar allí un vino especial era algo que siempre ha estado en nosotros. Por ello, decimos que Lagar da Condesa es un sueño de cuatro generaciones, un sueño que empieza con el abuelo de mi marido y continúa con nuestros hijos.

¿A qué se debe el nombre de la bodega y qué peculiaridades tiene la zona donde está situada?
El nombre de la bodega y el de nuestra principal marca, Lagar da Condesa, es un homenaje al lugar donde estamos situados, Arcos da Condesa en Caldas de Reis. Todo en Lagar da Condesa, desde los nombres, la forma de las botellas hasta detalles de la bodega tienen relación con la historia de Arcos da Condesa. Por ejemplo, el nombre de uno de nuestros vinos, Vía XIX, hace referencia a la antigua vía romana del mismo nombre que unía Braga con Astorga y que discurre a los pies de los viñedos.

Las botellas son auténticas obras de arte ¿Cuidan ustedes hasta el más mínimo detalle?
La verdad es que cuidamos mucho la imagen. La forma acampanada de la botella, diseño de mi marido, es un pequeño homenaje a Arcos da Condesa y su tradición centenaria de elaboración de campanas artesanales. Allí reside una familia que desde el siglo XVII elabora campanas, muchas de ellas ilustres como las que se encuentran en la catedral de la Almudena, en Madrid.
Queremos que la botella sea el reflejo del vino que hay dentro, un vino de calidad, elegante y tradicional.

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