Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 224 Septiembre de 2017

Jordi Bech, presidente de Crowe Horwath Spain

Rosa Monedero

Crowe Horwath es una organización internacional de firmas independientes que cuenta con tres divisiones: legal y tributario, auditoría y consultoría de turismo. Actualmente Jordi Bech es el presidente de Crowe Horwath Spain. Proactividad, proximidad y globalidad son tres de sus valores corporativos más importantes y que definen la actuación pensada para ayudar a sus clientes en un mundo globalizado. “Los clientes nos dicen -cuenta Bech- que nuestra disposición y capacidad para entender sus necesidades, sumado al acceso que tienen a nuestros socios y equipos internacionales con experiencia, son las razones principales para elegirnos”. De ahí, que el eslogan de la compañía a nivel mundial sea precisamente éste: la única alternativa a las Big Four (a las cuatro grandes consultoras y auditoras).

Explíquenos que es Crowe Horwath, ¿cuándo y dónde se fundó y desde cuándo opera en España?
La compañía tiene una larga historia. Se trata de una red internacional de firmas independientes de asesoramiento profesional de auditoría, legal y tributario y consultoría de turismo. Se funda en 1915 por los hermanos Horwath, originarios de Hungría, y lo hacen en la ciudad de Nueva York a requerimiento de los hoteleros de Manhattan, que deseaban una consultoría específica para su sector y, lo que hicieron, fue crear un sistema de control y análisis de costes focalizado en el sector hotelero. Más adelante fue cuando se implementaron también los servicios relativos tanto a la auditoría, como al asesoramiento legal y tributario. Actualmente, y a nivel mundial, hay que aclarar que estos últimos tienen más peso. En España estamos desde los años 80, es decir, que tenemos ya un historial de más de 30 años y experiencia en nuestro país.

¿Cuáles son los principios de la firma?
Nuestros principios se basan en la honestidad, la confidencialidad y la deontología como elementos integrados en el desarrollo del trabajo diario, así, entendemos que la relación con el cliente debe fundamentarse en el conocimiento en profundidad de su actividad empresarial y personal, en analizar sus necesidades, en proponer soluciones a medida y en cumplir eficientemente los compromisos adquiridos. Otro principio fundamental es la independencia de nuestra actuación y criterio profesional, lo que nos permite generar la confianza de nuestros clientes. Esta independencia supone que, en nuestro asesoramiento, el interés del cliente sea la única motivación presente.