Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 220 Abril de 2017

Carlos Romero Caramelo, presidente de la Fundación Universitaria San Pablo CEU

Juan Comas

Desde que en 1933 el Cardenal Herrera Oria fundara, a través de la Asociación Católica de Propagandistas, el Centro de Estudios Universitarios (CEU), éste ha formado a miles de españoles en la excelencia académica y los valores humanos. La Fundación Universitaria San Pablo CEU, que preside Carlos Romero Caramelo, busca contribuir a la mejora de la sociedad a través de un modelo educativo que promueve el interés de los alumnos por el hallazgo de la verdad y el conocimiento, fomentando su participación en la vida pública y apostando por la internacionalización y la cercanía al mercado laboral.

¿Cuándo se constituyó la Fundación Universitaria San Pablo CEU y por quién?
El Centro de Estudios Universitarios (CEU), como se llamó en un primer momento, lo fundó la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) en 1933, más en concreto su entonces presidente, Ángel Herrera Oria. El edificio de la Asociación, donde comenzaron a darse las clases, estaba en la calle Alfonso XI de Madrid, donde actualmente se encuentra la Cadena Cope. En aquel momento acudían un número reducido de alumnos de Derecho, y las clases sólo se interrumpieron durante los años de la Guerra Civil. Ya en 1969 se constituyó en Fundación Benéfico-Docente con el nombre Colegio Universitario San Pablo y comenzaron los primeros cursos de las licenciaturas de Derecho, Ciencias Económicas y Empresariales y Filosofía y Letras, entre otras. En 1972, se transformó en la Fundación Universitaria San Pablo CEU, tal y como hoy la conocemos.

¿Qué misión tiene la Fundación y qué objetivos persigue?
La Fundación Universitaria San Pablo CEU nace con la intención de contribuir a la mejora de la sociedad a través de la formación impartida en sus centros educativos. Pretendemos que nuestros estudiantes contribuyan a mejorar esa sociedad, aportando los valores adquiridos con nosotros. La Fundación busca la excelencia académica y profesional, la innovación en sus proyectos educativos y la formación de los alumnos en valores y virtudes humanas.

¿Cuál es la influencia que tiene el ideario católico en las iniciativas apostólicas y educativas de la Fundación?
Una de las manifestaciones de la sociedad actual, que también está presente en la educación, es la crisis moral con raíces claramente culturales. Ésta se caracteriza, entre otras cosas, por la exaltación de la libertad y de la conciencia individual como fuente de valores. Nuestra identidad católica nos permite encauzar la formación de nuestros alumnos desde esta óptica. Por tanto, todas nuestras iniciativas educativas son apostólicas. La inspiración cristiana también participa en esa formación integral, provocando que la persona adquiera una visión de su papel en la sociedad más comprometido con la libertad y la justicia. Continuamente recibimos felicitaciones de los empleadores de nuestros egresados, destacando ese “algo diferente” que tienen los jóvenes que se han formado con nosotros.

En los tiempos actuales, la Universidad juega un papel crucial para el futuro de nuestro país. ¿Cómo afrontan este reto las universidades del CEU?
Ahora estamos en la cultura del “aquí vale todo” y no se valora el esfuerzo y el sacrificio y la vida es eso, trabajo, esfuerzo, dedicación y sacrificio. Ese mensaje es el que intentamos inculcar a los jóvenes, que aquí no se regala nada. Hay que trabajarlo y conseguirlo. También, la dedicación y el esfuerzo del profesorado es básico. El Cardenal Herrera Oria, cuando le encargan la dirección de ‘El Debate’, reúne a su equipo y les dice “lo primero que debemos hacer es un buen periódico, y ya después que sea católico”. Pero el principal objetivo era que tuviera calidad. Nosotros hemos heredado ese espíritu en la Fundación, y lo aplicamos en el caso de los profesores. Primero tienen que ser buenos docentes, porque si no fracasamos desde el principio.