Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 223 Julio-Agosto de 2017

María Dolores de Cospedal, presidenta de Castilla-La Mancha

Antonio Regalado

La presidenta cumplió su palabra. 366 días después de su toma de posesión nos recibe para hacer balance de su gestión. Austeridad y empleo definen el año I de María Dolores de Cospedal. Le correspondió abrir el camino de las reformas en España, adelgazar la Administración autonómica y tomar las medidas urgentes para reequilibrar unas cuentas públicas escondidas en los cajones del despilfarro. El inicio del verano nos ha traído una prima de riesgo desbocada; Grecia sigue con respiración asistida tras reabrir las urnas y el G-20 insta a la estabilidad. Obama y Merkel apuestan por España y Mariano Rajoy defendía en la cumbre de Bruselas sus iniciativas para salvar el euro. "La ayuda a España de hasta 100.000 millones"-explica la presidenta de la Junta de Comunidades- "saneará la banca, permitirá el crédito y creará empleo; ello confirma que las reformas del Gobierno de la Nación van en la dirección correcta". La tensión de este final de junio interminable, no mina las convicciones de esta política centrista y dialogante en tiempos tan difíciles.

Señora presidenta, 'cambio’ fue la palabra clave para volcar las elecciones del 22M/2011, cambio con reformas, pero la crisis no nos deja parar y hay que hacer ajustes todos los días.
En efecto, prometí un cambio y en un año se han tomado medidas para cambiar, muy necesarias para Castilla-La Mancha. Muchas han dejado ver ya sus primeros efectos y nos confirman que hay que seguir adelante. Se trata nada menos que de dar la vuelta a lo largo de una legislatura a la mala gestión que durante años han sufrido los ciudadanos de esta región.

Prometió entonces austeridad y decir la verdad, pero la herencia recibida del PSOE fue, en su opinión, peor de lo esperado.
La famosa herencia fue mucho peor. Y no es que sea mi opinión; son los hechos. Quizás la imagen más clara se encuentre en aquellas naves repletas de regalos (hasta 3,6 millones de euros) que el anterior Ejecutivo socialista compró con dinero público. Gastaron el dinero de todos sin pensar en el bien de los ciudadanos.

¿Sabremos algún día qué pasó en CCM y en el aeropuerto de Ciudad Real?
En cuanto a las operaciones de CCM [7.000 millones de agujero] poco a poco se han ido conociendo los detalles. Algo similar ocurre con el aeropuerto de Ciudad Real, donde hoy sabemos, por ejemplo, que el gobierno de Barreda pagaba 100 euros a las compañías por cada pasajero que volaba desde allí.

Con ese déficit heredado y esa deuda ¿cómo se puede llegar a fin de mes y poder pagar más de 70.000 nóminas?
Si esta Comunidad puede pagar las nóminas es precisamente gracias a las medidas de austeridad. Hemos dado prioridad a lo que es realmente básico, zanjando por fin la época de los despilfarros. Con ello hemos demostrado que Castilla-La Mancha es una Comunidad seria que merece la confianza de los mercados y de las instituciones. El Gobierno de Mariano Rajoy también ha hecho su parte para que las Comunidades Autónomas no se queden atrás y estoy segura de que podremos mejorar la financiación autonómica en los próximos años.

Lo que sí ha supuesto un alivio para los ayuntamientos por parte de Hacienda es el pago a proveedores, quizás la medida más eficaz para crear empleo.
El pago a proveedores tiene esa doble función, ayudar a los ayuntamientos y reforzar a las pymes. Se trata de volver a la normalidad, con lo que eso supone también para la generación de empleo y la recuperación del tejido productivo. El sector público cumple así con su papel, que consiste en ayudar a quienes crean empleo y poner los pilares para levantar la economía.

Es fácil entender que los 250.000 parados y, consecuentemente, la creación de empleo, sigan siendo sus mayores preocupaciones. ¿Qué mensaje se les puede enviar a tantas personas afectadas por la crisis?
Quiero transmitirles un mensaje de esperanza porque estoy convencida de que trabajando juntos vamos a superar esta crisis. Los datos avalan las medidas que hemos ido tomando y la recuperación de la economía real empieza a ser un hecho. Creo, además, que caminamos en la buena dirección y que, con el esfuerzo de todos, vamos a salir muy reforzados y con la experiencia necesaria para no volver a repetir los errores que otros cometieron en el pasado.