Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 222 Junio de 2017

José Manuel García Collantes, presidente del Consejo General del Notariado de España

Juan Comas

La profesión de notario es conocida desde el siglo XIII. Sin embargo, no son pocos los españoles que a día de hoy se sienten incapaces de explicar a qué se dedica un notario. Esto, según José Manuel García Collantes, presidente del Consejo General del Notariado, les ha llevado a ser un colectivo profesional desaprovechado. Los notarios no sólo comprueban la veracidad de los contratos, velan por los intereses de las partes más débiles en las firmas de las transacciones y redactan las escrituras públicas controlando su legalidad, sino que además colaboran fuertemente con el Estado en la lucha contra el fraude fiscal y el blanqueo de capitales a través de órganos que el propio Consejo ha puesto en marcha. En esta entrevista, el presidente de todos los notarios de España hace una radiografía sobre su colectivo y ofrece su opinión acerca de asuntos actuales que les competen directamente a ellos, como es la posibilidad de que los notarios desempeñen funciones de jurisdicción voluntaria.

¿Quién es el notario y cuáles son sus funciones?
Es una profesión valorada que goza con una marca de confianza, pero la gran parte de los españoles no saben bien lo que hacemos. Somos grandes desconocidos y eso conlleva una clara consecuencia: estamos desaprovechados. El notario es un funcionario público que autentifica los actos y contratos que se someten a su autorización y que también aconseja a las partes a la hora de redactar los documentos. Autentificar es acreditar la veracidad no sólo de la forma del documento, sino también del contenido. En España, somos casi 3.000 notarios. Nuestro deber es asesorar imparcialmente, interpretar, configurar y autentificar con arreglo a la Ley la voluntad de las partes. Además, debemos velar por la parte más débil, requilibrando los contratos.

¿Son razonables los costes notariales para sus clientes?
Tenemos fama de ganar mucho dinero, y no voy a decir que sea mentira, aunque hoy en día con la crisis han cambiado mucho las cosas. No es que los notarios sean caros, sino que trabajan mucho. Un testamento vale, por ejemplo, 36 euros; los poderes tienen un precio de unos 50 euros, etc. Quisiera destacar que los notarios españoles tenemos los aranceles más bajos de toda Europa Occidental, y lo digo con conocimiento de causa porque durante años he sido Delegado de Asuntos Internacionales del Consejo General del Notariado. Los aranceles, además, no son libres, sino que están tasados por el Gobierno, se aprueban por decreto y llevan sin actualizarse desde 1989.