Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 223 Julio-Agosto de 2017

Octavio Llamas Lázaro, presidente y director general de Autogrill Iberia

Rosa Monedero

La multinacional italiana Autogrill es líder mundial en servicios de restauración y venta “retail” dirigidos al viajero, con más de 350 marcas distintas que se agrupan bajo un mismo paraguas. El Grupo está presente en 38 países y gestiona actualmente 5.300 puntos de venta en los que trabajan 62.800 empleados. La compañía trabaja mayoritariamente a través de concesiones en aeropuertos, estaciones de tren y áreas de servicio en las carreteras; sin descuidar los centros comerciales, los museos y otros negocios de interés cultural. En 2011 el Grupo alcanzó a nivel mundial una facturación de 5.800 millones de euros y un EBITDA de unos 600 millones de euros, unas cifras realmente espectaculares. En España, su director general es, desde 2011, Octavio Llamas, quien ahora acaba de ser nombrado también presidente del Grupo a nivel mundial. Es el primer español en lograrlo.

¿Qué importancia dan ustedes a la calidad de sus productos y servicios?
La calidad en Autogrill no es sólo un aspecto importante: es filosofía de empresa. Al año atendemos a cerca de 25 millones de clientes y debemos mimar la salud de todos y cada uno de nuestros consumidores. Eso no es algo que se pueda improvisar. La calidad para nosotros es un hábito, una actitud y un comportamiento. En 2011 la Federación Española de Restauración (FER) nos reconoció como empresa destacada en seguridad alimentaria y en los servicios ocurre igual. Nos basamos en tres pilares: innovación, en la relación con nuestros clientes y la mejora de relación calidad-precio.

Hace un par de meses que, además de ser director general de la compañía, ha sido nombrado su presidente. ¿Cómo se siente al afrontar esta nueva responsabilidad?
Tengo sangre de Autogrill en las venas y obviamente estoy con unas ganar brutales de sacar todo esto adelante, porque conozco muy bien la compañía y el sector. Y creo que hay que tener muy claro a dónde va uno y yo lo tengo y mis colaboradores también. Así es que lo afrontamos con mucha ilusión para alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto.

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