Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 226 Noviembre de 2017

Ignacio López Domínguez, director del MBA-Master en Dirección de Empresas, de la Nebrija Business School

Juan Comas

La Escuela de Negocios Nebrija es una Institución Universitaria, privada e independiente, que diseña e imparte conocidos programas formativos de postgrado, especialmente vinculados a la gestión empresarial, en sus distintos ámbitos funcionales . Su objetivo es formar líderes empresariales, profesionales con iniciativa y tesón suficientes para poner en marcha un proyecto o desarrollar una función de primer nivel en cualquier empresa. La interactividad, la puesta en común de ideas y experiencias, el método del caso, el ‘coaching’, en suma, constituyen señas de identidad de su estilo formativo. Trabajan en estrecho contacto con empresas e instituciones que ofrecen a sus alumnos el pulso de la realidad internacional del mercado. “Todos en Nebrija Business School trabajamos para ayudar a nuestros alumnos de forma que, junto a una formación de excelencia, obtengan la experiencia y las capacidades que les permitan alcanzar sus objetivos profesionales”, indica Ignacio López Domínguez, director del MBA-Master en Dirección de Empresas de la Escuela.

¿Considera importante el uso de las nuevas tecnologías en la docencia?
Se trata de un punto importante, pero no hay que olvidar que es simplemente un medio y no un fin en sí mismo. Venimos observando en los últimos meses, años, un exagerado aumento de la oferta formativa a través de internet. En nuestra opinión, aunque ello posibilita el acceso a formación de calidad de personas situadas geográficamente muy lejanas, no hay que olvidar el verdadero papel del profesor, que no es la mera transmisión de conocimientos, pues esa información disponible, de forma gratuita, a través de la red, sino la de diseñar un itinerario formativo a medida, personalizado, por el que de forma colaborativa todo el grupo aprenda, compartiendo sus experiencias. Aunque el empleo de las nuevas tecnologías puede suplir casi perfectamente esa no presencia física común de todos los participantes, donde verdaderamente se aprende y forma es a través de la educación presencial. Al menos en los momentos actuales. En cualquier caso, también hay que realizar un esfuerzo, no sólo por conocer las nuevas herramientas tecnológicas, sobre todo de aquellas que realmente mejoren la calidad de la formación, sino de aplicarlas correctamente para que no desvíen la atención del alumnado.