Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 225 Octubre de 2017

César Albiñana Cilveti, socio director de CMS Albiñana & Suárez de Lezo

Juan Comas
 
CMS Albiñana & Suárez de Lezo es un despacho de abogados español independiente de reconocido prestigio, fundado en 1927 por D. Antonio Melchor de las Heras. En 2002, el bufete cambió su denominación social y pasó a llamarse Albiñana & Suárez de Lezo. Hace ocho años se incorporó a la organización CMS, líder en asesoramiento legal y fiscal a nivel internacional. Según explica César Albiñana Cilveti, socio director de la firma, “en los últimos años hemos experimentado un notable crecimiento y hemos sabido anticiparnos a las necesidades específicas de nuestros clientes”. En la actualidad, prestan a sus clientes servicios integrales en el ámbito del Derecho estableciendo relaciones personalizadas con cada uno de ellos. Para Albiñana “es fundamental combinar el ejercicio tradicional de la abogacía y conocer profundamente el sector específico del cliente para poder adoptar las soluciones más eficaces y atender sus exigencias en un entorno económico en constante evolución y desarrollo”.
 
¿Podría contarnos brevemente los grandes hitos de la historia de la firma que dirige?
Este despacho, que tiene una larga trayectoria, se funda en 1927 por D. Antonio Melchor de las Heras y se constituye como sociedad en 1958 (Despacho Melchor de las Heras). En 2002 cambiamos la denominación social por “Albiñana & Suárez de Lezo” y en 2005 nos incorporamos a la organización internacional CMS, que es líder en el asesoramiento legal y fiscal a nivel internacional.
 
¿Qué beneficios les reporta pertenecer a una organización internacional como CMS?
CMS nos permite tener oficinas integradas en una gran organización internacional y prestar a nuestros clientes asesoramiento integral con unos niveles estandarizados de calidad y de imagen perfectamente coordinados.
 
¿Son ustedes capaces de acompañar a empresas que salen al exterior en su aventura empresarial?
Absolutamente. De hecho, esa es nuestra vocación y es la perspectiva que nos ofrece CMS, que nos da la oportunidad de hacerlo de manera coordinada entre las distintas oficinas de diversas jurisdicciones, implicadas en la misma operación.
 
¿Qué ventajas tiene su despacho en comparación con los grandes despachos de la competencia?
Lo primero, afirmar que en España hay magníficos despachos con excelentes profesionales. En cuanto a nosotros, yo diría que en CMS Albiñana & Suárez de Lezo podemos prestar asesoramiento en las 56 oficinas que tenemos en el mundo y lo hacemos practicando el derecho local, que creo es una magnífica ventaja que se puede predicar de nosotros en exclusiva. También destacaría la agilidad en el asesoramiento y en dar respuestas rápidas adaptándonos siempre a las necesidades de nuestros clientes.
 
En España, la firma tiene sede en Madrid, Barcelona y Sevilla. ¿Cuáles son sus señas de identidad?
Donde estamos implantados se nos reconoce por prestar un servicio con gran proximidad al cliente y, cuando la ocasión lo requiere, con soluciones innovadoras, creando y aportando siempre un valor añadido. Podemos dar un servicio adhoc tanto a un cliente local como asesorar a una multinacional, gracias a nuestra pertenencia a la organización CMS.
 
¿Cuáles son las grandes especialidades del despacho?
Fundamentalmente el derecho mercantil (fusiones y adquisiciones y mercado de valores), regulatorio y contencioso-procesal.
 
¿Qué influencia ha tenido la crisis en CMS Albiñana & Suárez de Lezo?
Toda situación de incertidumbre enriquece, dinamiza el talento y es, por tanto, positiva. A nosotros nos ha obligado, como a todo el mundo, a incrementar nuestra iniciativa comercial. Los despachos de abogados somos empresas y, por ello, tenemos que ser conscientes de que tenemos que salir a vender. Hoy en día ya no te vienen a buscar y potenciar el negocio es más necesario que nunca.
 
¿Cómo miran al futuro? ¿Cuáles son sus retos?
Lo miramos con tranquilidad desde la solidez que hemos ganado durante este periodo de consolidación de la actividad del despacho y también, con una profunda ilusión. En cuanto a los retos que tenemos todavía pendientes, yo destacaría, la formación. La profesión de abogado requiere talento y, por tanto, es fundamental invertir en ello. Nosotros estamos en ese camino, dedicando esfuerzo para formar a los mejores abogados de la profesión.
 
¿Cree en la especialización o en el ejercicio de prácticas multidisciplinares?
En lo que creo es en lo que hago. Nosotros somos un despacho de empresa en el más amplio sentido y, por tanto, prestamos servicios de carácter mercantil, laboral, procesal, regulatorio, de competencia, fiscal, etc., de ahí que tengamos especialistas en cada uno de estos campos. También tenemos especialidades técnicas en razón de la industria o el sector de la economía.
 
¿Cuál es, a su juicio, la diferencia entre un buen y un mal abogado?
Partiendo de que los dos tengan el mismo nivel de conocimiento del Derecho, el bueno suele tener grandes dosis de sentido común y, el menos bueno, suele ser bastante intransigente intelectualmente. La intransigencia lleva aparejada un mal perder, y los abogados perdemos muy a menudo, con lo cual, creo que es bueno tener algo más de ‘cintura’.