Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 220 Abril de 2017

Narciso Michavila Núñez, presidente de GAD3

Juan Comas

Medir la opinión pública no es sencillo, y sin embargo existe una compañía de capital español que es líder en el sector. Una empresa capaz de seguir constantemente el pulso de la opinión pública sobre todo tipo de temas. GAD3 es una firma que aplica la inteligencia militar a las investigaciones de tipo sociológico, gracias a la experiencia en el Ejército y a la formación de su presidente, Narciso Michavila. Él mismo se encarga en esta entrevista de desvelar cuáles son las claves de una investigación de calidad, de una encuesta fiable, de cómo se debe realizar y dónde encontrar los fallos. Una de dichas claves es la capacidad de reacción: la inmediatez de resultados y saber comunicarlos a tiempo. Para GAD3, mañana es nunca.

¿Cómo han repercutido las nuevas tecnologías en investigación y hasta qué punto son buenas herramientas para evaluar la opinión pública?
Las nuevas tecnologías están abriendo todo un mundo de posibilidades. El entorno online como herramienta de comunicación es muy bueno, pero no podemos cometer el error de pensar que, por ejemplo, con seguir un Trending Topic en Twitter ya sabemos lo que piensa la gente. No debemos confundir opinión pública con opinión publicada, y menos aún con opinión tuiteada. Un ejemplo muy característico: Cristina Fernández Kirchner, la presidenta de Argentina, el día que fue reelegida, pudo ver en Twitter que el Trending Topic era #YoNoLaVoté, y sin embargo fue elegida por más del 50% de los votantes. Por ello, las nuevas tecnologías deben complementarse con el rigor que nos aportan las herramientas que nos permiten conocer la opinión de todos los ciudadanos, y no sólo de los que actúan en redes sociales.

En cuanto a la diversidad de resultados en algunos sondeos electorales, ¿cómo funciona la “cocina” de las encuestas? ¿Qué métodos siguen?
Toda encuesta, sobre todo si es de voto, exige una llamada “cocina”, que consiste en interpretar los datos para aproximar la muestra a la realidad. Los datos en bruto de una encuesta muestran una ecografía que debe interpretar un experto mediante un proceso, muchas veces, subjetivo. Por eso, dos analistas pueden dar resultados distintos de una misma encuesta. La clave de una buena encuesta es un buen cuestionario. Si haces una mala muestra te equivocas una vez, pero si haces un mal cuestionario te equivocas tantas veces como entrevistas hagas. La dificultad de las encuestas de voto, en concreto, estriba en la inmediatez y concreción de resultados: se deben decidir resultados en muy poco margen de tiempo y calcular escaños con muchas limitaciones: varias circunscripciones, umbral de entrada, muchas opciones de respuesta... Además, se dan otras circunstancias, como que la gente no responde con tanta claridad ante temas políticos, en comparación con otros asuntos. De ahí, la importancia de aplicar la “cocina”.