Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 222 Junio de 2017

Camilo Agromayor Pereda, director general de Ofita

Miguel A. Gallego

Ofita acaba de cumplir 45 años. Nació en noviembre de 1969, a iniciativa del actual presidente, Alberto Sanz Novales. Quería dar un aire nuevo al mobiliario de oficina, sector del que procedía, y lo consiguió introduciendo muchos valores diferenciales pioneros en España como la ergonomía o el diseño enfocado al usuario.
Fue, y sigue siendo, pues permanece en primera línea, un adelantado al entender el mueble de oficina no como un producto, sino como un servicio o herramienta de gestión para la competitividad de las empresas y el bienestar de las personas que trabajan en entornos de oficina. Camilo Agromayor Pereda es su director general.

¿Qué beneficios se asocian a un buen diseño de oficinas? ¿De qué manera influye en la productividad empresarial?
El espacio de trabajo es un activo infrautilizado por las organizaciones, que adecuadamente planteado puede ayudar a las empresas en sus objetivos de negocio, reduciendo, costes aumentando la motivación/productividad de los empleados y mejorando la imagen de marca.
Se puede conseguir una reducción de costes inmobiliarios de más de un 40%, debido a la racionalización de los espacios.
La búsqueda de ahorros vía racionalización de los espacios no es la única razón para la implementación de nuevas formas de trabajar. Un buen diseño de oficina se puede traducir en incrementos de la productividad global superiores a un 20%.

¿Cuáles son las tendencias actuales en el diseño de oficinas?
El modelo de oficina tradicional está obsoleto, porque las empresas están modificando sus formas de trabajar, y éstas requieren espacios diferentes. Pasamos de sentarnos en el mismo puesto de trabajo cada día, durante toda la jornada laboral, a una forma de trabajar autónoma en cuanto a espacio y tiempo, en la que priman los resultados por encima del control y la presencia en la oficina.
Han cambiado las culturas empresariales, hoy son más abiertas y horizontales, y la tecnología nos permite trabajar hoy desde cualquier lugar y en cualquier momento (cada lugar es potencialmente un espacio de trabajo: una cafetería, un parque…).
El trabajo flexible genera un uso menos intensivo del puesto de trabajo tradicionalmente asignado. Es decir, la oficina se planifica en función de la presencia real de los empleados frente a la asignación tradicional: 1 trabajador, 1 puesto de trabajo.
Por esta razón, cada vez más empresas recurren al sistema de “no territorialidad” como alternativa a los puestos de trabajo personalmente asignados. Los empleados no tienen un puesto determinado, sino que se les asigna uno cuando acuden a ella según la tipología de puesto que necesiten y la disponibilidad que haya en ese momento.
El modelo de oficina cambia, y no sólo a nivel del número de puestos de trabajo o de su tamaño. Cambia también su diseño y la propia manera de utilizar el espacio: se le han dado nuevas funcionalidades, por ejemplo, un área de descanso es también un lugar ideal para celebrar reuniones informales. Es decir, surgen espacios complementarios a los puestos de trabajo tradicionales para fomentar las actividades a las que ahora se va a la oficina.
Mientras el número de despachos disminuye en torno a un 60%, las zonas de interacción son los espacios que más se están demandando en los diseños de las oficinas actuales.