Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 223 Julio-Agosto de 2017

José María Gil Tamayo, secretario general de la Conferencia Episcopal Española

Juan Comas

José María Gil Tamayo se ordenó sacerdote el 7 de septiembre de 1980 y tras desarrollar durante nueve años su trabajo al frente de parroquias rurales, se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra. En 1992 puso en marcha el seminario diocesano “Iglesia en camino”, del que fue director hasta 2005. Por parte de la Conferencia Episcopal Española coordinó en el año 2003 la cobertura informativa que TVE y RNE hicieron de la Visita Apostólica del Papa Juan Pablo II a España; así como de las que hizo el Papa Benedicto XVI a Valencia en 2006, a Santiago de Compostela y Barcelona en 2010 y en agosto de 2011 con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid.

En el plano docente, además de conferenciante habitual sobre temas relacionados con la pastoral de las comunicaciones sociales, ha dictado cursos y conferencias sobre esta materia en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la de la Santa Cruz de Roma, en la de San Dámaso de Madrid, entre otras. En la Curia Romana es Consultor del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales.

Los católicos españoles percibimos una mejora sensible en la comunicación que transmite recientemente la CEE. ¿Hasta qué punto influye en la misma su quehacer diario y su preparación específica en temas de comunicación?
Todos podemos cometer errores, pero confío que mi formación como periodista contribuya a mejorar la comunicación de la CEE. Estamos en la sociedad de la información y la Iglesia tiene que hacer más comunicativo su trabajo, hacerse entender mejor. Tenemos que seguir trabajando para construir adecuadamente nuestra imagen pública institucional: presentar a la Iglesia como realmente es. Si no lo hacemos así, otros lo harán por nosotros y en ocasiones de forma errónea e irreconocible para los ciudadanos. Ellos se percatan de que no corresponde con la verdadera Iglesia que ellos ven en sus parroquias y diócesis. Sí tengo que decir también, por otro lado, que tengo una gran confianza en los medios de comunicación y sus profesionales. Conozco este mundo y le tengo un gran respeto. Pienso que hay que tener en cuenta a los medios y aceptar y exigir respetar las reglas de juego de la comunicación, con profesionalidad y honestidad por ambas partes.

¿Cuál es su valoración de los 9 millones de contribuyentes que marcan la X de la Iglesia Católica en la declaración de la renta? ¿Este apoyo nos hace suponer que ahora se entiende mejor la labor y misión de la Iglesia Católica en la sociedad española?
Estamos muy agradecidos a los contribuyentes que marcan la X de la Iglesia, porque se dan cuenta de la labor benéfica, espiritual y material, de ayuda a la sociedad que ésta realiza. Todo lo que hagamos por comunicar mejor lo que hacemos y llegar así a más gente ayudará en este sentido y se romperá de una vez el tópico interesado de que la Iglesia “vive del Estado”. Gracias a Dios no es así, el Estado es un mero intermediario que materializa la decisión de una parte importante de contribuyentes que quiere ayudar a la Iglesia con entera libertad.