Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 222 Junio de 2017

Gonzalo Ulloa Suelves, presidente de Gómez-Acebo & Pombo Abogados

Juan Comas

Gómez-Acebo & Pombo Abogados es una de esas empresas españolas que se pueden manejar como caso de éxito en cualquier entorno académico. Nos trasladamos a 1971, una época en que España comenzaba a mirar al mundo y en Madrid surgía una pequeña firma de abogados. Con el devenir de los años, el despacho ha experimentado un crecimiento natural, orgánico, que les permite alcanzar los más de 400 abogados en plantilla, de los que 60 son socios, repartidos en diferentes oficinas localizadas en las principales plazas españolas, europeas y, la última, en Nueva York. La experiencia es un grado, y el conocimiento acumulado que ésta otorga también lo es. Así lo demuestra la gran cantidad de clientes que acuden a Gómez-Acebo & Pombo para tratar cualquier asunto de carácter legal, ya que operan en todas las ramas posibles del Derecho de los negocios, si bien durante los últimos años están viviendo un gran impulso en las áreas de Derecho Mercantil, Banca y Mercado de Capitales.

Ustedes prestan asesoramiento legal integral. ¿Cuáles son sus áreas de práctica más significativas? Y de ellas, ¿cuáles están experimentando un mayor crecimiento?
En primer lugar, Derecho Mercantil y Banca y Mercado de Capitales creo que son las principales áreas. También, Procesal, tanto Civil como Penal Económico, y Arbitraje. Otras áreas son Tecnología, con mucho arraigo desde el primer momento, y muchas otras dentro de especializaciones, como Derecho Público, donde somos líderes en medioambiente, energía y agua. Son las áreas donde nos estamos enfocando más porque están mostrando un mayor crecimiento -especialmente durante los últimos tres años-, pese a que al considerarnos un despacho de práctica general ofrecemos asesoramiento en todo tipo de asuntos legales.

¿Qué valores van a encontrar en su equipo humano? ¿Cuál es el perfil de sus abogados?
Uno de esos valores es evidente: la excelencia jurídica. Los clientes dan por hecho que el abogado que tienen enfrente es un muy buen técnico, que sabe mucho Derecho y que está especializado en su actividad específica. Por ello, siempre intentamos alcanzar el nivel de conocimiento jurídico más alto, la excelencia. Pero no basta con eso, únicamente. Existen una serie de características que también identifican a nuestros abogados, como es el sector en el que opera el cliente. También creo que se debe tener mentalidad empresarial y no solamente académica o estrictamente jurídica. Los abogados deben ponerse en los zapatos del cliente para asesorarle y exponerle la que él cree que es la mejor solución. A ello se suma la cercanía, la empatía, hacerse partícipe del problema del cliente y estar en contacto directo constante -y sobre todo los socios, ya que es lo que agradece el cliente-.

¿Se puede ser innovador prestando servicios legales?
Es posible y necesario. Muchos de los moldes tradicionales hay que cambiarlos, ya que los tiempos y las condiciones son distintos. Nos hemos beneficiado de las épocas buenas, así es que también hay que estar ahí en las malas. Proponer líneas alternativas para todo tipo de cuestiones, incluso aquellas de carácter más interno, con el fin de adaptarnos a las necesidades y situaciones del cliente para nosotros, lo cual ha sido una política de empresa durante los últimos años y las empresas que nos contratan y nos solicitan estas innovaciones nos lo han agradecido muchísimo.