Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 222 Junio de 2017

Vicente López-Ibor Mayor, presidente de Estudio Jurídico Internacional

Miguel A. Gallego

Vicente López-Ibor Mayor desde hace diez años preside el Estudio Jurídico Internacional, despacho especializado en asesoramiento a empresas en asuntos relacionados con cuestiones de regulación energética y derecho de la energía en general, prestando también especial interés a las energías renovables, derecho de la contratación pública y derecho comunitario. También ha extendido su área de práctica a materias generales como derecho mercantil civil y administrativo, contando con un departamento procesal para el asesoramiento en procedimientos judiciales, además de arbitraje.
Cuenta también el despacho con una acusada especialización en derecho de la contratación internacional, participando en la negociación y redacción de contratos de construcción de infraestructuras energéticas y de financiación de las mismas.
Estudio Jurídico Internacional ofrece asesoramiento especializado a empresas en asuntos relacionados con cuestiones de regulación energética y derecho de la energía en general, prestando también especial interés a las energías renovables, derecho de la contratación pública y derecho comunitario. También ha extendido su área de práctica a materias generales como derecho mercantil civil y administrativo, contando con un departamento procesal para el asesoramiento en procedimientos judiciales, además de arbitraje.

¿Cuál es su opinión sobre el sector energético español y europeo, del que usted es uno de los más relevantes expertos a nivel mundial?
Aunque muchas veces se olvida, conviene recordar que la Unión Europea nace del deseo de diversos países europeos de llevar a cabo una política común en materia energética. Tras mucho esfuerzo se han logrado metas importantes en la construcción de un mercado interior de la energía y hemos iniciado el proceso hacia una auténtica unión energética. El adecuado equilibrio entre la sostenibilidad, la competitividad y la seguridad en materia energética sigue siendo nuestro objetivo común. Es evidente que existen grandes retos y enormes dificultades para conseguirlos. Incrementar las interconexiones, compatibilizar la lucha contra el cambio climático sin incrementar nuestros costes energéticos y dar soluciones inteligentes a las manifestaciones de pobreza energética que la crisis económica ha puesto de relieve en los países más afectados, son algunos de ellos, y es evidente que no siempre se acierta con las soluciones más adecuadas, pero como conclusión, podemos decir que el sector energético europeo goza de buena salud.
Dentro de este contexto el sector energético español presenta algunas peculiaridades significativas. En primer lugar, sigue siendo uno de los países europeos más aislados y es absolutamente prioritario reducir ese alto grado de aislamiento. Por otro lado, el boom económico característico de los años de bonanza también tuvo su manifestación en el sector energético, lo que motivó un exceso de infraestructuras, en particular en generación, que poco a poco vamos ajustando. Resulta también evidente que no hemos alcanzado en comercialización el nivel de competencia que sería deseable. Pero al igual que indicaba anteriormente, podemos igualmente concluir que tenemos un sector energético moderno, tecnológicamente avanzado que tiene todavía que afrontar cambios significativos en especial en los mercados minoristas, en la regulación de la generación distribuida, y en un adecuado equilibrio en el régimen económico financiero, entre otros.