Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 221 Mayo de 2017

Elena Montero Montero, directora general de Yara Iberian para España y Portugal

Carmen Peñalver

Han pasado ya más de 110 años desde que en 1905 se fundó Yara en Noruega. No obstante, los orígenes se remontan dos años antes, cuando en 1903 Sam Eyde retó a Kristian Birkeland -sus dos fundadores- a conseguir una enorme cantidad de energía eléctrica. Durante la demostración de la tecnología que respondía a esta demanda surgió la idea de extraer nitrógeno del aire.

Este descubrimiento sirvió para dar solución a la hambruna que asolaba Europa y es, además, buena muestra de su compromiso con la innovación desde sus inicios, y que siguen manteniendo hoy, como herramienta para dar respuesta a las necesidades de sus clientes y retos a los que se enfrenta la sociedad. Desde 1907 están en la Península Ibérica.

¿Con qué tipo de productos y servicios?
Fue en ese año cuando llegaron a las costas españolas los primeros barcos de Nitrato de Calcio. Desde entonces, y sobre la base de nuestro conocimiento y experiencia de los cultivos, hemos trabajado para poder elaborar un portfolio muy completo para dar respuesta a las necesidades de los agricultores sea cual sea su necesidad y de acuerdo a las especificaciones locales. Nuestro catálogo incluye productos sólidos, solubles para fertirrigación, líquidos y, cómo no, nuestra línea de productos especiales premium YaraVita™.
No obstante, en Yara queremos ser reconocidos como un proveedor de soluciones integrales específicas por cultivo. Nuestra oferta va más allá de un producto de calidad o un portfolio, sino que incluye también servicios y herramientas que hacen que esta propuesta sea mucho más sólida. El amplio catálogo de productos y las herramientas y servicios son dos de los pilares sobre los que construimos el concepto Yara Crop Nutrition.
Otro de nuestros pilares es el conocimiento, un conocimiento fruto de nuestros más de 110 años de vida. Nuestra condición de multinacional nos otorga una ventaja competitiva, ya que nos permite tener un conocimiento del cultivo a nivel global, para luego aplicarlo en la búsqueda y aportación de soluciones a nivel local. Es precisamente este conocimiento el que queremos compartir con los agricultores y técnicos y usarlo para juntos maximizar la producción y el rendimiento de los cultivos.

Están ustedes muy comprometidos con la sostenibilidad. ¿Hasta qué punto?
En Yara tenemos una posición privilegiada a la hora de dar respuesta al gran reto del cambio climático. No sólo fomentamos un uso racional de nuestros fertilizantes y esto no es sino aportar al cultivo los nutrientes que necesita, en la dosis precisa y en el momento idóneo. Estas buenas prácticas de manejo son el mejor ejemplo de una agricultura sostenible.
Además, estamos realizando un gran esfuerzo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en los sistemas de producción de nuestros fertilizantes y así reducir la huella de carbono de nuestros productos. Más allá del mensaje, nos avalan las cifras: gracias a la tecnología de catalizadores de óxido nitroso (N2O) instalada en nuestras plantas de ácido nítrico, Yara fue capaz de reducir la emisión de gases invernadero en un 59% entre 2004 y 2013. Teniendo en cuenta que la producción de fertilizantes durante este periodo se incrementó de manera notable, estos datos son significativos y no hacen sino ratificar nuestro compromiso.
Para hacer frente a todo ello es imprescindible la innovación y el uso de herramientas digitales, como ya he comentado anteriormente, y donde Yara está poniendo gran esfuerzo e inversión para ofrecer las mejores soluciones posibles.