Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 235 Septiembre de 2018

Miguel Domecq Solís, presidente de Bodega Miguel Domecq

Juan Comas

Jean Haurie crea en 1730 la bodega que da origen a la compañía y su sobrino Juan Carlos la desarrolla. Miguel Domecq Solías, presidente actual de la bodega, nos habla brevemente de su historia. “En el siglo XIX Pedro Domecq Lembeye, tercera generación, cambió el nombre, y dio a conocer la marca Domecq en todo mundo y Pedro Domecq Lustau, mi bisabuelo y ultimo propietario individual, creó la industria del brandy”.
“Ya en el siglo XX, los Hermanos Domecq Villavicencio y señaladamente mi abuelo Juan Pedro, hicieron llegar los productos de Domecq a todos los rincones de España y a la mayoría de los países del mundo. Mi padre Juan Pedro Domecq Díez consolidó y aumentó el mercado español y mi tío Pedro Domecq González fue el impulsor de la internacionalización de la empresa”.
“En el último cuarto del siglo XX, la séptima generación hemos trabajado en equipo, con distintas responsabilidades, no me corresponde a mí destacar a nadie; introdujimos métodos más modernos en la gestión de la empresa y crecieron fuertemente ventas y beneficios hasta hacerla la octava del mundo en su categoría”.
“Me sabe mal olvidar a tantos otros que han contribuido también al engrandecimiento de Pedro Domecq”

¿Cómo y cuándo nació el proyecto de la creación de la actual bodega y con qué objetivos?
Cuando entré en contacto con grandes vinos producidos en zonas no tradicionales, como California, empecé a pensar que Jerez era un lugar perfecto para producir vinos de mesa de primera calidad. Sólo después de la venta de nuestra empresa en 1994 pude pasar de la ilusión a la realidad.
Primero había que contar con una finca de tierras albarizas dentro del marco de Jerez y apareció el Cortijo de Torrecera una finca bellísima. Con su tierra albariza, sobre el río Guadalete y con una torre almohade desde la que se divisa media provincia de Cádiz. Después vino la selección de variedades de vid más adecuadas para la labor. No fue hasta 2003 cuando pudimos plantar la viña y al cabo de cinco años, una vez que las vides tuvieron suficiente edad para producir uvas excelentes, construimos la bodega. 
A partir de ahí nos toca buscar esa excelencia en la elaboración del vino y esa es una labor que no acaba nunca.

Las uvas tradicionales de la zona son la Palomino Fino, la Pedro Ximénez, la Moscatel…. ¿Qué dificultades ha tenido el proceso de adaptación al terruño de Domecq de estas uvas -digamos- “foráneas”, que constituyen la base de sus nuevos vinos?
El gran desarrollo del mercado del Jerez tuvo como consecuencia colateral la desaparición de las variedades de vides autóctonas, No pudieron competir con la variedad Palomino. La excepción es la Tintilla de Rota que sobrevivió en esa población del marco de Jerez. Las uvas que se emplean en el Jerez no son autóctonas y tampoco las más idóneas para producir vinos de mesa, así me tocó ir de compras por todo el mundo buscando las variedades que mejor podían adaptarse a nuestra tierra albariza y al clima jerezano y que complementasen a la única vid autóctona que tenemos.

Teniendo en cuenta las similitudes de ese terruño (clima, tierras albarizas…) con el terroir de Jerez, ¿diríamos que ustedes han creado un estilo “chardonay jerezano”, o “sirah jerezano”, o “tempranillo jerezano”?
En todo caso ¿qué singularidades podríamos decir que identifican estos nuevos estilos? La tierra albariza jerezana da una personalidad única a sus vinos generosos o no. Pero para un gran vino tinto ayuda mucho tener una paleta de vides diferentes por la misma razón que para hacer un buen perfume no basta con una sola flor.
Para los blancos, la variedad Chardonnay ha sido una grata sorpresa que nos ofrece unos vinos frescos, complejos y con la personalidad de la albariza.

Hablemos del gran Brut Talayón: la elaboración de un espumoso blanc de blancs Chardonay a partir del método champenoise en una zona de clima ciertamente cálido habrá sido difícil de resolver técnicamente. ¿Cuál ha sido el resultado?
Hemos conseguido en poco tiempo, basados en la experiencia de nuestros Chardonnays, un espumoso de calidad sorprendente y mucha personalidad que ha tenido muy buenas críticas y una magnífica acogida por el consumidor. Tenemos una medalla de oro en nuestro primer concurso. Empezar así es de gran ayuda, pero seguiremos esforzándonos en mejorarlo cada día.