Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 233 Junio de 2018

María Dolores Navarro Ruiz, presidenta de la Fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos

Juan Comas

“Jaime Garralda SJ es un ser absolutamente extraordinario, diferente a cualquier otro. Un hombre que ha pasado por la vida ‘estrujando el Evangelio’ viviendo con pasión su Misión, la de darlo todo por los demás, abriendo los horizontes de los ‘marginados’ y expresando siempre generosidad y verdad, con su arrolladora personalidad, mentalidad amplia y creativa, carácter empático, la hondura de su pensamiento, su alegría (siempre su alegría) y su amor incondicional. Un hombre que ha dedicado su vida a los que denomina ‘los marginados’, los que están incluso un escalón más abajo que los pobres, de los que dice son los preferidos de Dios”. Es lo que nos explica María Dolores Navarro Ruiz, presidenta de la Fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos, de su fundador y presidente de honor.

La Fundación lleva dedicada 40 años a la integración social de las personas más necesitadas. ¿Cuáles son los colectivos que acogen en su seno?
Yo diría que la batalla de Jaime ha sido siempre la lucha por devolver la dignidad a las personas y abrazar a los que los demás desprecian. Así, desde el inicio de su vida fue capaz de estar muy atento en cada momento a las necesidades y los colectivos a los que tenía que dar su corazón apasionado. Y en estos 40 años se han puesto en marcha proyectos innovadores que, por su eficacia y cercanía, siempre adaptándose a los tiempos y a los nuevos desafíos, salvan vidas y salvan almas, a través de la Fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos. Drogodependientes, reclusos y exreclusos, permisos penitenciarios, menores infractores, afectados de VIH, hogares de acogida para mujeres con o sin hijos que se encuentran en grave riesgo de exclusión social: víctimas de violencia, inmigrantes sin recursos…, niños de la cárcel, personas sin hogar…, no ha dejado de abrazar a ningún colectivo vulnerable. Y todo ello con la ayuda cómplice de nuestros voluntarios, sin duda, nuestro mejor y mayor valor.

Háblenos específicamente de los programas más significativos que tienen en vigor relacionados con la drogodependencia.
En las instalaciones del “Centro de Rehabilitación Padre Garralda”, sito en las Tablas en Madrid (buque insignia de la Fundación), se agrupan los tres programas de atención a personas drogodependientes:
Cardenal Martini: 55 plazas residenciales para el apoyo al tratamiento de drogodependientes cuyo objetivo principal es la deshabituación y acompañamiento en régimen residencial de aquellos que necesitan un tratamiento ambulatorio intensivo durante breve espacio temporal, para superar una dependencia a una o más drogas y la consecución del mayor grado de autonomía, en un ambiente de respeto y cariño.
Padre Hurtado: 20 plazas para pacientes drogodependientes con otras patologías mentales asociadas y que necesitan soporte residencial a fin de estabilizar la patología psiquiátrica y garantizar la abstinencia a las adicciones.
Proyecto Fabro: 25 plazas para pacientes con graves afectaciones orgánicas crónicas a los que se les proporciona una cobertura de sus necesidades básicas y un tratamiento que les permita mantener la abstinencia de las drogas y evite, en la medida de lo posible, los reingresos hospitalarios.
En total, la Fundación cuenta en la actualidad con 100 plazas dirigidas a la atención integral de personas drogodependientes.

El otro gran colectivo al que atiende la Fundación son los reclusos en general y las madres reclusas con hijos de hasta tres años de edad. ¿Cuáles son sus programas de referencia?
Con la frase “no tiene que haber ni un niño en la cárcel” fue como dio la fuerza necesaria para realizar el Proyecto de las Unidades de Madres que suponía una dotación importante de medios y un cambio legislativo sin precedentes. Hoy la Fundación tiene los siguientes proyectos de apoyo a la reinserción de mujeres con o sin hijos:
Programa Gárate: Proyecto de talleres formativos y educativos de reinserción de personas reclusas dentro de cada prisión (estamos en Sevilla, Valencia, Segovia y Madrid). Programa Borja: Unidad residencial de mujeres, que cumplen la última parte de su condena en un hogar de la Fundación, para facilitar su normalización social. Programa Ellacuría: Unidad de Madres con sus hijos. Programas Strada I y III: Son Hogares de acogida dirigidos a madres reclusas, en las últimas fases de su condena, exreclusas o en riesgo de exclusión social con hijos a su cargo y sin recursos económicos. Y Strada IV (en régimen de autonomía).
Y por último, los programas Kostka: atención a los niños que viven junto a sus madres en Centros Penitenciarios o Unidades Penitenciarias de Madres: Son cientos de voluntarios los que se encargan de realizar múltiples actividades con el objetivo de aminorar los perjuicios que la cárcel les origina, a través de salidas extraordinarias, campamentos de verano y celebraciones.