Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 247 Octubre de 2019

José Miguel Sánchez Martín, motivational speaker

Carmen Peñalver

José Miguel Sánchez Martín, uno de los “motivational speaker” más relevantes del panorama nacional e internacional, explica por qué se dedica a esta profesión: “Realmente, yo no puedo decir que la elegí, más bien al contrario, me eligió ella a mí. He tenido la suerte de dar clases, conferencias y cursos en 6 países diferentes y en 2 continentes, como son Europa y Asia, sin embargo, no fue hasta 2014, cuando escribí mi primer libro, que comencé a impartir conferencias motivacionales en empresas y organismos. Hoy, llevo más de 300 impartidas”.

¿Qué cualidades debe tener un gran líder y cómo se debe ejercer dicha actividad?
Un gran líder debe tener equilibrio emocional y personal, es decir, ser capaz de gestionar el estrés, la adversidad, las emociones propias y los cambios de manera eficaz.
También debe crear un entorno estimulante que mueva a sus colaboradores a dar lo mejor de sí mismos.
Sin duda, debe de ser un experto en comunicación, tanto en la conversación, como en la comunicación emocional. Ha de ser capaz de leer la comunicación no verbal de su colaborador para entender el impacto de sus palabras, gestos y hechos.
Finalmente, debe ser capaz de empatizar con los demás para entenderles desde su realidad. La escucha, estar presente y las preguntas poderosas, serán herramientas que le ayudarán a adaptarse a diferentes tipos de colaboradores.
Si consigue todas estas cosas, habrá recorrido una buena parte del camino, porque habrá activado el potencial de sus equipos para que ofrezcan su mejor versión.

¿Cómo se motiva a los empleados para que den el máximo de sí mismos en la empresa?
Más que motivar a otros, un líder debe plantar la semilla para que el compromiso y la pasión aparezcan. Ha de conocer las motivaciones de su equipo y tratar de que puedan ser conseguidas dentro de la organización.
Si, por ejemplo, la motivación de una serie de personas en la organización es emprender, ¿por qué no crear un ecosistema de “intraemprendedores” donde las personas puedan desarrollar su creatividad e innovar dentro de la empresa? Al final, se trata de que el ambiente de trabajo permita que cada persona de manera voluntaria decida dar lo mejor de sí misma. En una frase, las empresas deben crear entornos donde se trabaje bajo pasión, en vez de bajo presión.

José Miguel Sánchez es coach de directivos y miembros de comités de dirección de empresas multinacionales y nacionales del IBEX-35. ¿Están los directivos españoles en general, por encima de sus colegas de los países de nuestro entorno en cuanto a formación, dedicación a las empresas y resultados profesionales?
En cuanto a formación, yo diría que estamos muy bien. Tenemos excelentes escuelas de negocio y la formación que se hace dentro de las compañías suele ser de buen nivel. Es cierto que no es lo mismo en grandes empresas que en pymes, pero en mi experiencia, el directivo español está bien formado para el trabajo que realiza.
Si hablamos de dedicación, creo que seguimos sufriendo de presentismo, es decir, pasamos demasiadas horas en el puesto de trabajo y no tenemos tiempo para desconectar del mismo. Por tanto, no nos queda hueco para hacer otras cosas como practicar deporte, tener más momentos con nuestra familia, dedicar tiempo a nuestros hobbies o tomarnos algo con amigos. Si lo hiciéramos, todo ello nos ayudaría a encontrar ese equilibrio personal y emocional, necesario para auto liderarnos y, por ende, liderar a otros.
Finalmente, cuando hablamos de resultados, en mi experiencia en multinacionales, he podido comprobar que el directivo español tenía poco que envidiar a otras nacionalidades. Es cierto que seguimos tirando mucho de improvisación y no hemos sido tan organizados como otras culturas, pero eso también nos ha ayudado a salir de problemas más graves, generando recursos que antes no estaban ahí. Poco a poco esto está cambiando y la tecnología nos permite estructurarnos mejor, sin perder nuestra capacidad de improvisar, siendo así cada vez más productivos.

¿Por qué necesitamos que nos motiven?
Cuando hablamos de motivación, yo utilizo habitualmente la siguiente fórmula: C-M=O: Cuando al Compromiso le restas la Motivación, acabas trabajando desde la Obligación. Trabajar desde ese lugar, 8-9 horas al día tiene un alto coste, tanto físico como mental y acaba llamando a la enfermedad relacionada con la ansiedad y el estrés.
Por tanto, las personas deben ser capaces de encontrar con qué comprometerse; su empresa, su departamento, sus compañeros, su trabajo. Cada uno con aquello que pueda o quiera. Desde ahí, la motivación no estará tanto fuera como dentro de nosotros. Si además el jefe no nos desmotiva, iremos por buen camino.