Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 258 Octubre de 2020

TRIBUNA DE OPINIÓN - La crisis iceberg que puede hundir a España

Javier Panzano

CEO en TAKTIC Business & Technology

La crisis sanitaria esconde una situación perversa que, tras activar cuatro crisis secuenciales, amenaza con hacer naufragar a nuestro país. Veamos cada una de ellas.

Crisis sanitaria. En los primeros meses de 2020, nuestros políticos estaban tan centrados en discutir asuntos ideológicos y territoriales que no vieron cómo se acercaba a nuestro país el COVID-19. A pesar de los avisos de la OMS, se infravaloró el peligro, no se dispuso de los medios necesarios y no se actuó hasta que ya era tarde. La pandemia ha acabado convirtiéndose en un auténtico iceberg.

Tras los meses de confinamiento, siguieron incrementándose los casos de infectados y fallecidos, incluso entre los sanitarios, quienes también han sido víctimas de la falta de medios para protegerse. Quizás si hubiéramos adoptado a tiempo las medidas de seguridad e higiene necesarias podríamos haber seguido con nuestras vidas, sin necesidad de decretar el estado de alarma y paralizar la actividad económica.

Crisis económica. La hibernación de la economía ha condenado a millones de trabajadores y autónomos a una situación muy incierta. El crecimiento de nuestro país se va a ver seriamente afectado. Gobierno, Fondo Monetario Internacional o Banco de España prevén una caída del PIB entre el 9,2% y el 13,6%, y una tasa de paro en torno al 21%. Hasta 2024 no podremos hablar de recuperación.

Sufragar las ayudas a personas vulnerables, trabajadores, autónomos y empresas va a suponer un coste muy elevado para un país que, paradójicamente, durante los últimos años ha ido vaciando progresivamente la hucha de las pensiones sin encontrar una solución.

El rescate de la Unión Europea es inevitable. Impondrán a nuestra economía severas condiciones de ajuste, supervisarán nuestras cuentas, recortarán salarios y pensiones, reducirán el número de funcionarios, incrementarán los impuestos, e incluso cabe la posibilidad de vivir bajo la amenaza de la salida del euro.

Crisis social. La situación económica derivará en una crisis social que durará varios años, y algunos de sus efectos, incluso décadas.

El panorama no podrá ser peor. Empresas y ciudadanos endeudados y con menores ingresos, altas tasas de desempleo y un Gobierno con poco margen para invertir en modernizar las infraestructuras del Estado y los servicios públicos. El resultado se traducirá en un incremento de problemas sociales como inseguridad ciudadana, corrupción o pobreza.

Uno de los principales desafíos del país en el terreno social es la educación de nuestros jóvenes. Sin un horizonte esperanzador y con un pasado nefasto, la educación tiene que replantearse por completo. Las sociedades se construyen desde las familias, y desde aulas. Por el bien de las generaciones futuras es fundamental llegar a un verdadero consenso en esta materia.

Crisis política. Cuando llegue el momento de rendir cuentas por las decisiones adoptadas, se hará patente la división de las fuerzas políticas y el malestar de la ciudadanía.

La pregunta es cuánto tiempo va a poder soportar la presión el Gobierno de Pedro Sánchez. Sin presupuestos propios; con una gestión opaca y repleta de errores; enfrentado a la oposición, agentes sociales y varios presidentes autonómicos; y ante el previsible rescate de la Unión Europea, la fractura entre la coalición de Gobierno y los partidos que les apoyaron no tardará en llegar.

Tras varios años de decepciones, en los que el país ha sido muy difícil de gobernar y nadie ha sido capaz de realizar reformas profundas, es difícil prever cuál sería el resultado de unas hipotéticas elecciones. Lo que sí está más claro es que el futuro Gobierno se encontraría con un panorama muy difícil de gestionar.

Crisis territorial. En este entorno de crisis sucesivas, España tiene que resolver problemas territoriales que son fundamentales para aportar equilibrio y asegurar la supervivencia del país, como la renovación del modelo de país, diseñar un nuevo sistema de financiación autonómico y crear un auténtico plan de desarrollo rural que resuelva las necesidades de la España vaciada.

En esta situación de crisis profunda, el independentismo buscará quebrar el débil equilibrio territorial que sostiene a nuestro país. Para forzar la celebración del ansiado referéndum de autodeterminación alentará la insatisfacción popular culpabilizando al Estado de todas las consecuencias del COVID-19.

Evitar el naufragio. España, tal y como la conocemos, está naufragando. Necesitamos crear un nuevo modelo de país y de convivencia que vertebre e impulse a España en el nuevo escenario geoeconómico postCovid.

Todas las fuerzas políticas y sociales tienen la obligación de ponerse de acuerdo para construir nuestro futuro, impulsando nuevos motores económicos de crecimiento, impulsando una auténtica transformación digital de instituciones, empresas y ciudadanos, educando y estimulando a nuestros jóvenes talentos y creando una marca-país competitiva.

Por primera vez en nuestra Historia, todos los españoles debemos remar en la misma dirección si queremos salvar el país y llevarlo a un destino próspero.