Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 258 Octubre de 2020

Luis Javier Argüello, secretario general de la Conferencia Episcopal Española

Raúl Fernández

Luis Javier Argüello García se ordenó sacerdote el 27 de septiembre de 1986 en Valladolid, donde ha desempeñado diversos cargos, como el de formador en el Seminario Diocesano, vicario episcopal de la ciudad y miembro del Consejo Episcopal durante tres etapas, así como delegado de Pastoral Vocacional, moderador de la capellanía del Monasterio de la Concepción del Carmen, rector del Seminario Diocesano y miembro electo de la Comisión Permanente del Comité Presbiterial. Hasta su nombramiento episcopal fue vicario general y moderador de la Curia Diocesana, miembro del Consejo de Asuntos Económicos y del Consejo Episcopal y miembro de la Comisión para el Diaconado Permanente, entre otros cargos. En abril de 2016 el papa Francisco le nombró obispo auxiliar de la archidiócesis de Valladolid y en noviembre de 2018 fue elegido secretario general de la Conferencia Episcopal Española.

Monseñor Luis Argüello, portavoz de la Conferencia Episcopal Española, en el contexto marcado por la pandemia del Covid-19, ¿cómo ha vivido la Iglesia Católica la etapa del confinamiento y de qué maneras se ha hecho presente en la sociedad durante una situación tan dramática? 

La Iglesia ha padecido la enfermedad en muchos de sus miembros -obispos, presbíteros, laicos y consagrados-, se ha sentido afectada por lo ocurrido en España y tantos lugares del mundo donde está implantada. El confinamiento ha supuesto la paralización de actividades en un momento de gran intensidad de vida eclesial, la Cuaresma y la Pascua, con múltiples de celebraciones suspendidas, especialmente Primeras Comuniones, Confirmaciones y Matrimonios. Un doble mensaje hemos tratado de vivir: “quédate en casa”, como ciudadanos responsables que no deben de contribuir a la expansión de la pandemia, y “la Iglesia no se cierra”, lo que nos ha llevado a la creatividad pastoral y al subrayado de la importancia de la Iglesia doméstica. 

La Iglesia se ha hecho presente de diversas formas, la presencia directa en hospitales y cementerios, la cercanía personal de los sacerdotes a familias afectadas a través de llamadas telefónicas, el uso extraordinario de redes sociales para compartir recursos, transmitir celebraciones y afianzar la comunión en la distancia. Una presencia significativa ha sido la de Cáritas y otras organizaciones eclesiales en la acción social. A través de radio y televisión la presencia ha sido importante; cabe destacar el crecimiento de audiencia de las televisiones públicas y de TRECE Tv en las retransmisiones de la Eucaristía y en los actos del papa Francisco.

Numerosos creyentes y no creyentes durante estos meses han perdido a seres queridos, han padecido la enfermedad, quizá no tienen trabajo y la losa del paro, una nueva crisis y un futuro sin esperanza los acecha. ¿A qué consecuencias espirituales, sociales y económicas tiene que hacer frente la Iglesia Católica en este momento y qué medidas excepcionales está tomando para enfrentarlas?

La pandemia y sus dramáticas consecuencias ha provocado dolor, muerte y, la todavía incipiente, crisis económica. Este sufrimiento, experimentado dentro y fuera de la comunidad cristiana, supone una vibrante llamada al anuncio y testimonio del don del que la Iglesia es depositaria: la fe, confianza del corazón, ante los miedos que paralizan; la esperanza en que la muerte no tiene la última palabra, que es fuente de las esperanzas humanas imprescindibles para poner en marcha proyectos; la caridad para ayudar a quien lo necesita. La Iglesia, en cada Diócesis, ha puesto en marcha múltiples iniciativas, muchas mirando ya al futuro inmediato para ofrecer recursos humanos y materiales que ayuden en este momento. 

El confinamiento motivó el cierre de los templos y lugares de culto, así como el aislamiento social que va a continuar por un tiempo, todo ello ha impedido a los fieles acudir a sus parroquias y colaborar económicamente con ellas. ¿Podría hablarnos de la campaña “dono a mi Iglesia” que se ha puesto en marcha, para que la Iglesia pueda seguir realizando su labor? 

Así ha sido y además “en temporada alta” de convocatorias y celebraciones. La respuesta de muchos fieles ha sido generosa con sus parroquias y con Caritas diocesana. Y también este tiempo ha sido la ocasión de relanzar la plataforma digital www.donoamiiglesia.es, ya creada hace meses, pero muy utilizada en estas semanas. A través de ella es posible ofrecer donativos a cualquiera de las parroquias de España. Esta campaña se ha unido a las iniciativas de parroquias y familias para expresar la comunión de bienes y seguir avanzando en la responsabilidad de todos en el sostenimiento de la Iglesia. Ha coincidido el estado de alarma con el periodo de presentación de la declaración de la Renta en el IRPF con la posibilidad de realizar “asignación tributaria” a favor de la Iglesia. Así la campaña XTantos, la presentación de la Memoria de actividades y otras muchas iniciativas en los medios han ayudado a favorecer la generosa respuesta del pueblo de Dios.