Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 265 Mayo de 2021

Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta de Castilla y León

José Luis Guerrero
 
Alfonso Fernández Mañueco es presidente de la Junta de Castilla y León desde el 12 de julio de 2019, después de las elecciones autonómicas que se celebraron en la primavera de ese año.
Fruto de un pacto de gobierno entre el Partido Popular y Ciudadanos, el salmantino Fernández Mañueco sucedía al burgalés Juan Vicente Herrera, quien había ostentado la presidencia de la Comunidad durante las dos últimas décadas.
Fernández Mañueco atesora un importante curriculum político, por cuanto ha sido alcalde de Salamanca, presidente de la Diputación de esa provincia, e incluso formó parte de los primeros gobiernos de Herrera como consejero de la Presidencia y Administración Territorial y luego de Justicia e Interior.
Además de luchar contra la crisis sanitaria y el reto demográfico, hace una apuesta decidida por el desarrollo rural, la nueva economía, la transformación digital, el reto verde, en definitiva, una apuesta por la modernidad.

Señor presidente, usted lleva cerca de dos años como máximo responsable de la Comunidad de Castilla y León. La mitad de ese tiempo ha estado marcado por la pandemia del COVID-19, un tiempo que ha perturbado radicalmente la vida de los ciudadanos y de las instituciones. No obstante ¿se atrevería usted a hacer un balance de estos casi 24 meses?
Diría que estuvimos y estamos dedicados a salvar vidas y a trabajar por la recuperación económica. Probablemente 2020 será recordado como uno de los peores años de este siglo. Pero, si el pasado fue el año en que resistimos, estoy convencido de que 2021 será cuando superaremos la pandemia e impulsaremos la recuperación económica y social. Desde que comenzó esta crisis, nuestro principal objetivo en Castilla y León es salvar vidas, evitar el colapso sanitario y reducir lo más posible el daño a la economía.

Usted llegó a la Presidencia de la Junta de Castilla y León fruto de un pacto con el partido Ciudadanos. ¿Piensa que ese acuerdo ha funcionado correctamente? ¿Cree que ese pacto durará toda la legislatura?
Empezamos como socios, continuamos como Gobierno de coalición, y ahora somos un equipo perfectamente sincronizado, en el que tratamos de tomar las decisiones más eficaces. Estoy contento con el funcionamiento que ha tenido en estos meses. Estoy satisfecho con nuestra unidad de acción y con el buen ambiente de trabajo. Vamos a seguir trabajando sin descanso para conseguir frenar el impacto de la crisis y mejorar la calidad de vida en Castilla y León. Después de este complicado año, estamos más unidos y más fuertes que nunca.

El 9 de julio de 2019 usted pronunció su discurso de investidura en las Cortes de Castilla y León. Como consecuencia de la pandemia ¿mantiene todo el programa expuesto en ese discurso? ¿De todas las medidas que anunció en su programa de gobierno cuáles quedan vivas y cuáles podemos desechar por la magnitud de la pandemia?
Es cierto que la pandemia nos ha cambiado radicalmente la vida y ha obligado a centrar todos los esfuerzos en luchar contra un enemigo común, el virus, pero los compromisos de mi Gobierno siguen vivos. Puede que algunos proyectos se hayan visto ralentizados por la situación actual, pero no renuncio a los compromisos que adopté con los castellanos y leoneses en mi discurso de investidura.

Somos una revista de naturaleza económica. La media nacional de caída del PIB para este año sitúa la previsión en torno al 12%. ¿Cuál es la caída que se espera en Castilla y León?
Las últimas estimaciones apuntan que la economía de Castilla y León retrocedió en 2020 un 10%. Es, por tanto, inferior a la caída del conjunto de España, que ronda el 11%. En esos resultados son varios factores los que han influido, pero especialmente las complicaciones derivadas de la pandemia, ya que la crisis sanitaria ha dificultado el cierre del ejercicio y afectará sin ninguna duda a las expectativas que tenemos para 2021, en el que la previsión de crecimiento de Castilla y León se sitúa en torno al 5%.

“El desarrollo industrial, el impulso de las pequeñas y medianas empresas y las facilidades para los autónomos están en letras mayúsculas en nuestra agenda”, decía en su discurso de investidura. Tras lo ocurrido, ¿cómo va a sustanciar esas promesas?
El Gobierno de Castilla y León no ha dejado de trabajar en ningún momento por los autónomos y pequeñas y medianas empresas. Hemos logrado aprobar los presupuestos de este año, que son los más elevados de la historia (12.291 millones €). Mantendremos el impulso a nuestros planes industriales y a los planes territoriales, como los de Benavente, Béjar o Ávila. Apostamos también por el Plan Soria. Igualmente, seguiremos aplicando recursos a la reactivación de las comarcas mineras. Los incentivos para empresas son también una prioridad, con atención a los sectores más afectados por la pandemia.