Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 263 Marzo de 2021

Enric Vilamajó Casan, director general de Winterman

Arturo Díaz

 
Enric Vilamajó Casan, director general de Winterman, explica: “La compañía fue constituida por mi padre en 1972. Aterrizó accidentalmente en el mundo de la investigación privada. Por aquel entonces un oficio poco conocido y ejercido más desde la intuición y la astucia de los detectives de aquella época que desde el rigor metodológico y pericial que exige una actividad forense como la investigación de fraude. Gracias a su formación como ingeniero, empezó a crear y documentar procedimientos técnicos de investigación de fraude escalando exponencialmente su actividad. Se especializó en el fraude financiero y asegurador y en pocos años se convirtió en la empresa líder a nivel nacional y una de las más grandes de Europa en volumen de negocio”.
Hoy en día, la segunda generación mantenemos vivos valores que hemos vivido primero en casa y posteriormente en la empresa. Una profunda vocación de servicio, nuestra empresa se creó para contribuir a una sociedad más justa y a un escenario económico más equilibrado, íntegro y equitativo. Pero si tuviera que definir todos los valores heredados en uno solo, ese sería la integridad, hasta tal punto guía nuestra actividad que desde hace años la incorporamos a la leyenda de nuestro logotipo, a la misión y cultura de empresa.
 
¿Cómo abordaron y se llevó a cabo el proceso de relevo generacional, tan importante para las empresas familiares?
Lo cierto es que no fue nada fácil, mi padre es una persona muy activa y enérgica y con un profundo conocimiento de la profesión. Tras crear y mantener una empresa de éxito, le costó mucho entender que los cambios que nuestra actividad estaba experimentando, requerían de un nuevo modelo de gestión empresarial.
Llega un momento en el proceso de sucesión que te ves forzado a plantearte si tu obligación es la de mantener a flote la empresa o mantener unida a la familia. En nuestro caso, con humildad, renuncia y mucha generosidad por ambas partes, conseguimos salvar empresa y familia.

Su especialización a día de hoy es mucho mayor que entonces y sus soluciones para el control de riesgos de las empresas es total, con los distintos servicios de sus áreas de investigación, inteligencia y seguridad. ¿Cómo ha ido evolucionando este proceso de adaptación con el paso de los años?
La irrupción de las nuevas tecnologías, la sofisticación de los esquemas de fraude empresarial con los llamados delitos de cuello blanco, entre otros aspectos evidenció la necesidad de abordar la problemática de las empresas desde una perspectiva más global que incluyera también modelos preventivos y predictivos para minimizar riesgos como el de fraude. 

Cuentan con presencia en varias ciudades de España además de internacionalmente. ¿Dónde exactamente y de qué manera?
A nivel nacional contamos con sedes en Barcelona, Bilbao, Madrid, Sevilla, Valencia y Zaragoza. Esto nos permite abordar los retos de nuestros clientes bajo un profundo conocimiento local, formar parte de la cultura de una región, la dinámica social y mimetizarte en el entorno porque lo conoces, son aspectos que ayudan mucho a llevar a cabo mejores investigaciones y a mayor profundidad.
Nuestra primera experiencia internacional fue la oficina de Londres, hace más de diez años. Ello nos aportó una visión nueva del enorme valor estratégico de la información. En la cultura empresarial anglosajona no se deja nada al azar, la búsqueda permanente de superioridad informativa en cualquier operación o transacción económica o comercial forma parte de su ADN. Es casi imposible que una empresa inglesa del tamaño o actividad que sea, autorice una operación de cierto calado económico sin conocer previamente los riesgos a los que se enfrenta con ello o sin conocer todos los factores que puedan facilitar o dificultar la operación.
El resto de sedes se encuentran en Bruselas y Moscú, mercados y culturas muy distintas, pero con gran impacto en el desarrollo económico de nuestro país.

¿Para qué servicios concretamente y para qué tipo de clientes es importante contar con equipos en el extranjero?
Cualquier empresa que tenga intereses comerciales o económicos en otros países necesita conocer las reglas locales del juego, el funcionamiento e impacto de las administraciones en su negocio o los principales agentes de influencia en su sector si quiere asegurar su éxito.
Además, cuando una empresa tiene filiales en el extranjero, ejercer un control efectivo es complicado y es muy habitual encontrar casos de fraude interno que, si no se detectan a tiempo, pueden causar graves daños económicos, organizativos o reputacionales en la organización.