Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 281 Noviembre de 2022

Breyssi Arana, consultora

Felipe Alonso

Hace 26 años llegó a España desde su Lima natal Breyssi Arana, cargada de ilusión para afrontar una vida de empresaria emprendedora, que si bien, tal y como dice ella, una y cien veces. “me he caído muchas veces, pero siempre me he levantado”, ha demostrado en este tiempo, a propios y extraños, cómo se debe actuar en el mundo de los negocios y de las relaciones públicas. Con ganas de aprender y reiniciarse, pero siempre mirando hacia el futuro con optimismo, y, sobre todo, y como ella enfatiza, con “transparencia y honestidad en todo lo que hago”. Así ha logrado llegar a convertirse en una de las principales mejores consultoras de España y Latinoamérica.

Emprendedora, con decisión y buena visión del mundo empresarial. ¿Pero ¿quién es realmente Breyssi Arana?
Una persona superpositiva a la que le gusta dejar que las cosas fluyan, que ha tenido momentos difíciles en la vida, con caídas, pero sabiendo levantare, y que sabe que en el futuro tendrá más caídas. Pero sin miedo al fracaso, pues no me importa trabajar duro, y siempre con honestidad y transparencia. Los que me conocen dicen de mí que soy muy activa y una apasionada del trabajo. Y la verdad es que creo que, si te apasiona lo que haces, seguro que logras el éxito.

Primero monta un centro estético, luego una residencia para estudiantes, y por último una consultoría que se convierte en referente en España y Latinoamérica, ¿Cómo se hace eso?
Tengo formación en estética y en relaciones públicas. Cuando llegué a España y abrí mi centro estético comencé a conocer mucha gente y comencé a tener buenos contactos, y no me quise parar en eso; entonces me di cuenta de que tenía sinergias con las personas con las que trataba, que tenía capacidad para conectar con la gente, y ahí comienza mi aventura, tanto con la organización de una residencia para estudiantes, como consultora.

Una consultora de talla internacional, con gran presencia en Latinoamérica
Sí. Tengo muy buenas relaciones con diversas organizaciones y políticos latinoamericanos, y españoles, sobre todo, en Perú, a los cuales represento y ofrezco posibilidades de encuentros, preparación de sus agendas, por ejemplo, cuando vienen a España, o incluso organizando cursos para directivos y cargos de gobiernos, así como cuando hay españoles que quieren ir a Latinoamérica. Por ejemplo, ahora voy a traer a 35 cargos de Paraguay para llevar a cabo un curso de Auditoría del Tribunal de Cuentas del Estado en el centro SLAM de los Ángeles de San Rafael (Segovia). Y espero organizar otro con 40 cargos públicos de República Dominicana para finales de verano.

Y se define como una consultora especializada en crear valor y desarrollar negocio a empresas, instituciones y organismos tanto públicos como privados.
Nuestra labor incluye todo el desarrollo de asesoría que precisa una empresa o una persona para mejorar su actividad profesional. Pone en contacto a las personas con intereses comunes, ofrece asesoramiento sobre tal o cual actuación o evento, desayunos empresariales, elaboración de visitas que muchas veces no están contenidas en las agendas de viaje de los empresarios o de los políticos, y que desde mi consultoría podemos hacerlo gracias a los contactos que tenemos, tanto aquí como en Latinoamérica. Ya que en mi actividad he sabido empatizar con las personas.

Veo que una de las labores que más destaca es la de la “imagen”, quizás por su formación estética.
La imagen es muy importante, sobre todo en el caso de los políticos. Pero no es tan sólo la imagen estética, sino que, y quizás sea más importante, cómo llegar a la gente. Porque hay personas que tiene una buena imagen física, pero que luego no saben llegar a las personas, que no saben hablar, que no logran crear algo tan importante como es la empatía con su electorado, que no saben cómo dar un mensaje. Cierto es que no puedes cambiar una personalidad, pero sí puedes ir moldeándola y afinando cosas. Hay que formar a los políticos que en muchos casos no están preparados para el papel que tienen que desempeñar.