Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 221 Mayo de 2017

José Ramón Bauzá, presidente del Partido Popular de Baleares

Rosa Monedero

Con apenas 40 años, José Ramón Bauzá fue reelegido por una amplia mayoría presidente del PP balear y candidato a presidente de esa Comunidad en las próximas elecciones del 22 de mayo. Con ese reto en la mente y un programa muy extenso, tiene dos misiones claras: devolver a las Islas Baleares al lugar que han perdido con el gobierno Antich y dignificar un oficio, la política, que tiene que estar al servicio del ciudadano.

En marzo del año pasado fue elegido con el 70% de los votos como presidente del PP en Baleares. ¿Qué supuso este hecho para usted y cuáles son los retos a los que se enfrenta?


Supuso en primer lugar, poder cumplir la palabra dada por el hecho de convocar un Congreso Extraordinario, que era uno de mis compromisos. Y, evidentemente, una gran ilusión para afrontar con esa presidencia una responsabilidad de futuro.

¿Cómo va a compaginar su juventud con la historia del partido?
Con mucha naturalidad. Mi experiencia en el ámbito político municipal, como alcalde de Marratxí, me permite aplicar una política de proximidad, de cercanía. Quiero extrapolar la política municipal a la política insular y autonómica. Es la mejor forma de hacerlo.

¿Por qué ha querido que todos los sectores y sensibilidades estén representados en la nueva Ejecutiva?
Mi primer compromiso en el Congreso, una vez que se celebrase, era integrar a la otra candidatura y así se hizo. La gran riqueza que tiene nuestro partido es que tenemos bajo un mismo concepto muchas sensibilidades que nos permiten representar a la mayor parte de la sociedad balear. Y no hay que hacer nada especial, sólo trabajar día a día para que se haga realidad.

¿Cuáles son los principales problemas que ve usted en Baleares?
Tiene muchísimos problemas como consecuencia de este gobierno que hemos padecido. Uno de ellos es la inseguridad jurídica que es la que sobrevuela día a día las instituciones de Baleares y que hace que potenciales inversores, nacionales e internacionales, dejen de visitar o de visualizar a Baleares como punto de referencia.
En el ámbito turístico quiero que seamos autosuficientes y no dependientes. Que no dependamos de lo mal que le va a otros mercados como Túnez o los países del Norte de África, o de lo bien que le va a Alemania, Francia o Inglaterra.
Otro de los grandes problemas es la educación. Baleares lidera el ranking de fracaso escolar en España y necesita un cambio absolutamente obligado.