Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 224 Septiembre de 2017

Engracia Hidalgo Tena, secretaria de Estado de Empleo

Juan Comas
 
La Secretaría de Estado de Empleo es el órgano directivo del Departamento al que corresponden las funciones de impulso, dirección y desarrollo de las relaciones laborales individuales y colectivas, las condiciones de trabajo, protección por desempleo, fomento del empleo, la formación ocupacional, la economía social y la promoción del trabajo autónomo. Al frente del mismo está Engracia Hidalgo Tena, que en esta entrevista nos informa, entre otras cosas, de las medidas que ha tomado el Gobierno para apoyar a los emprendedores, que se reflejan en la Reforma Laboral y que sientan las bases para que el crecimiento económico se traduzca en puestos de trabajo estables y de calidad.
 
Para combatir el paro no hay recetas mágicas, pero, por ejemplo, ¿a más formación menos desempleo? ¿También para los menos jóvenes?
Sin duda alguna, la formación es un buen instrumento en la lucha contra el desempleo y en la mejora de la empleabilidad. Un joven bien formado tendrá más oportunidades de inserción en el mercado laboral, como lo demuestran los datos de desempleo, mucho más negativos en los casos de personas con menor formación. Pero, con la reforma laboral, la formación no sólo se centra en los jóvenes, sino que se configura como un auténtico derecho de todos los trabajadores cuyo objetivo es fortalecer su preparación profesional y adaptarlos a las circunstancias cambiantes derivadas de innovaciones tecnológicas o de otra índole. Se trata, en definitiva, de asegurar la formación a lo largo de toda su vida laboral y, a tal fin, se han previsto medidas como el derecho de trabajadores con más de un año de antigüedad a un permiso retribuido de 20 horas anuales de formación o la creación de una cuenta formación en la que se recogerá la formación recibida por el trabajador a lo largo de su vida activa.
 
¿Qué papel debe jugar el Ministerio y sus fondos en este aspecto?
La formación que se instrumenta desde el Ministerio de Empleo y Seguridad Social debe priorizar a aquellos colectivos con mayores dificultades de inserción laboral, como los jóvenes y los parados de larga duración. Además, debe buscar que los trabajadores que buscan un empleo adquieran las destrezas y habilidades que demandan hoy las empresas para ser más competitivas. Casar oferta y demanda debe situarse hoy en el centro de los programas formativos que se impulsen desde las Administraciones públicas.
 
¿Qué entiende usted que es una gestión eficiente de las políticas de empleo?
Tenemos que ser capaces de definir un modelo de formación que sea eficaz y eficiente. Para ser eficaz, debe ser un modelo de calidad, es decir, que responda a las expectativas de los alumnos, de forma que los cursos a los que asistan les permitan adquirir los conocimientos y las destrezas que faciliten su inserción en el mercado laboral o la mejora de su posición en el mismo. Para ser eficiente, el modelo debe hacer más con menos. Este requisito es inevitable en el actual contexto de restricciones presupuestarias y exige que ensayemos nuevas fórmulas de gestión que optimicen la utilización de los recursos de los que disponemos. Para conseguir ambos objetivos: más eficacia y más eficiencia, se ha modificado en colaboración con los agentes sociales el modelo existente de gestión de formación para el empleo.