Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 220 Abril de 2017

Gonzalo Robles Orozco, secretario general de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

Antonio Regalado
 
Al final de la tarde, la luz del otoño entra a raudales en su despacho de la nueva sede del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación (MAEC) mientras el sol dibuja en la línea del cielo la silueta de las cuatro torres de acero y cristal levantadas sobre la antigua ciudad deportiva del Real Madrid. Desde aquí se gestiona la ayuda solidaria del Reino de España: 519,3 millones de euros. “La crisis ha reducido los presupuestos de cooperación para el desarrollo en 2013, pero vamos a ser más selectivos; nos concentraremos en lo que sabemos hacer mejor y no cambiamos las prioridades: América Latina y Norte de África”, explica Gonzalo Robles. La conversación es amplia y las respuestas tan claras que podemos prescindir de las preguntas.
 
Hacer más con menos
España es un ejemplo de solidaridad mundial como reconocía en Madrid recientemente la secretaria general adjunta de Naciones Unidas Rebeca Grynspan. Ella entiende perfectamente la situación por la que atravesamos y por ello, vamos a elegir mejor los destinatarios en función de los intereses españoles. En vez de estar en 50 países, trabajaremos en la mitad; optaremos por programas que impulsen el fortalecimiento institucional, la sanidad, la educación o la lucha contra la corrupción, aunque nuestro objetivo sea luchar contra la pobreza. En suma: menos actividades, corrigiendo actuaciones del pasado que no han servido ni a la cooperación ni al desarrollo.
 
En la otra orilla
América Latina seguirá siendo nuestra prioridad por motivos históricos, de lengua, de cultura y de sentimientos. Más allá de la cooperación bilateral, estamos trabajando allí en el más ambicioso proyecto de solidaridad jamás realizado, como es el de llevar agua y saneamiento a centros urbanos de 20 países. También somos el brazo ejecutor en toda Hispanoamérica del Plan Director de la UE denominado “Agenda por el cambio” asignado a España porque mantenemos contactos, infraestructuras y somos más eficaces aprovechando sinergias y experiencia.