Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 225 Octubre de 2017

José García Carrión, presidente de J. García Carrión.

Juan Comas

Dos líneas de producto bajo una misma marca que llega a 155 países. Esta frase concentra en pocas palabras algunas de las cifras más importantes con las que J. García Carrión afianza su éxito en el mercado mundial. Los consumidores españoles reconocen Don Simón donde quiera que vayan, ya sea por sus vinos, sus zumos o sus gazpachos y caldos. Una historia de empresa familiar que comienza con una pequeña bodega en Jumilla en 1890, y que casi 125 años después ha crecido hasta ser primera bodega en producción de Europa, cuarta bodega en el “ranking” mundial y segunda marca de zumos más importante del continente europeo. La clave: una marca única para todos sus productos, una estructura de dirección ágil y, sobre todo, calidad e innovación en producto y procesos de elaboración.

El año 1970 es inolvidable para usted. ¿Por qué decidió construir una bodega de 40.000 metros cuadrados y con un tren de embotellado de alta velocidad?
Se toma esta decisión porque todos los empresarios primero soñamos y luego ejecutamos. En esta época, aunque exportábamos -porque por aquel entonces ya exportábamos a Francia, luego a Suiza, también a África-, los volúmenes eran pequeños y teníamos la idea de ir a más y al tomar las riendas del negocio de vino, iniciamos la construcción de esta bodega.

Ustedes asientan su crecimiento en el mercado en dos divisiones. Háblenos de ellas.
A principios de los años 80 el envase más utilizado para el vino de mesa era la botella de 1 litro retornable, lo que exigía tener varias plantas de envasado por toda España para atender a la distribución nacional. Mi objetivo de varios años atrás era vender vino en un envase no retornable, que fuera práctico, económico y de poco peso, y que pudiera ser envasado en una sola planta, y de esta forma obtener costes unitarios más bajos, aprovechando las economías de escala. Después de analizar varias alternativas, como vidrio o pet, opté por la tecnología brik. El hecho de envasar vino en brik suponía para muchos un desafío a la tradición. Fueron momentos muy duros, porque nos encontramos solos frente a presiones de todo tipo. Al año crecimos en ventas y cogimos una aceleración exponencial, y al segundo año teníamos 40 millones de litros. Ya éramos líder del mercado. Cuatro años después, con 70 millones de litros, decidimos que había que diversificar. Elegimos entonces los zumos de frutas como producto, que en aquel momento tenían un consumo per cápita de 4 litros y actualmente supera los 30 litros per cápita.

¿Cuántas bodegas y plantas forman el grupo y dónde están situadas? ¿Cuál es la especialidad de cada una de ellas?
Plantas de elaboración de gran consumo tenemos cuatro, ubicadas en Almería -donde se producen cremas, caldos y gazpachos-; en Huelva -un centro de I+D mundial, con un millón de árboles para zumo, con naranjas que se exprimen una a una-; Jumilla y Daimiel -donde se hacen vinos y zumos-. En cuanto a bodegas, estamos en diez Denominaciones de Origen: Rioja, Ribera del Duero, Rueda, Toro, Valdepeñas, Jumilla, La Mancha, Penedés, Catalunya y Cava.
Durante 10 años hemos luchado para conseguir poder usar una única marca para varias Denominaciones de Origen. Finalmente, hoy lo hemos conseguido y es una gran ventaja sobre todo para el mercado internacional donde con Pata Negra, que agrupa ya 6 D.O., podemos potenciar la marca, cosa que antes era imposible. Queremos con los vinos Premium Pata Negra ser la primera bodega del mundo y estamos convencidos de que podemos conseguirlo, porque España es el mayor viñedo del mundo y sus vinos son de una gran calidad.

¿Están dotadas de las tecnologías más avanzadas? ¿A cuánto asciende el total de la inversión realizada en todas ellas?
Hemos invertido 700 millones antes de la crisis, por lo que ésta nos pilló preparados, al tener todas las plantas robotizadas y con la última tecnología y así poder ofrecer al consumidor una calidad excelente a un precio muy competitivo, que es lo que realmente el consumidor quiere hoy en día. Somos sólo 800 personas con empleo directo, más 1.500 personas subcontratas, pero en el campo tenemos 45.000 agricultores a quienes recurrentemente, todos los años, compramos su producción. Contamos con una tecnología en nuestras plantas difícilmente comparable a la competencia. Donde no escatimamos es en la calidad, por lo que tenemos un equipo de enólogos excelente en cada bodega y a su vez, en el zumo, contamos con técnicos muy especializados y un equipo de investigación y desarrollo.