Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 223 Julio-Agosto de 2017

Juan Carlos Escribano García-Bosque, consejero delegado de Grupo Cortefiel

Juan Comas

Madrid, 1880. Nacía por aquel entonces uno de los buques insignia de la industria textil española. Grupo Cortefiel daba sus primeros pasos y probablemente ninguno de los testigos de aquel nacimiento pensaría que esta compañía iba a tener impreso un carácter pionero en toda su trayectoria. Un prestigio que le ha valido la creación de cuatro marcas diferentes, para públicos diferentes y siempre con la percepción de calidad en la mente de los consumidores. Así, se superan los 2.000 puntos de venta en 70 países que, actualmente, disfrutan de las creaciones de firmas como Pedro del Hierro -que ya ha desfilado en la Semana de la Moda de Nueva York-, Springfield, Women’secret, Fifty Factory y, por supuesto, Cortefiel.

Cortefiel es más que conocido por los españoles. ¿En qué consiste su negocio? Háblenos de sus cuatro cadenas especializadas y del outlet.
Es el que da nombre al grupo empresarial y nuestro origen en distribución a gran escala. Cortefiel nació como marca muy sastrera en 1945 y por ello es un concepto en constante adaptación a nuevos entornos competitivos. Es un referente de moda elegante, pero no estridente para hombres y mujeres mayores de 30 y que empieza ahora sus primeros pasos internacionales. Springfield y Women’secret han nacido en plena revolución de la distribución y son puras cadenas de marca especializadas que lideran mercados de hombre e íntimo en España y desde su origen han desarrollado una fuerte internacionalización. Springfield tiene un concepto de moda para aquellos que, independientemente de su edad, siempre busquen aparentar 25 años. Women’secret, por otra parte, lleva un concepto de ropa íntima de mujer desde el propio concepto de la mujer, es decir, de mujer a mujer. Además, desde el inicio de Springfield mujer en 2006, la cadena se ha situado como nueva locomotora en ventas y resultados del Grupo. Fifty Factory, nuestra cadena outlet, ha tenido un desarrollo potente en España y Portugal ayudando a gestionar nuestro stock y atendiendo una fuerte y creciente demanda de producto asequible, que en su origen tuvo un componente de moda y diseño en una temporada anterior.

Están presentes en 70 países. ¿Por qué esta apuesta tan decidida por la estrategia internacional?
Porque nuestras marcas son fuertes y claras en su contenido, y porque ser internacional mejora el comportamiento y la competitividad de una marca también en su mercado origen. También facilita la fortaleza y la economía de escala necesaria para competir con los grandes jugadores que han llegado también al mercado doméstico. Y, además, porque las crisis de un país no pueden afectar a la viabilidad de un negocio por su exposición masiva al mismo. Un grupo empresarial no puede depender de la situación de un mercado, o de los cambios de las legislaciones o las variaciones de tasas, por lo que salir fuera es natural. Y, además, con la revolución digital se difuminan las fronteras.

¿En qué medida ha afectado la inversión tan fuerte en nuevos mercados?
Sin duda, 2013 fue el año con mayor intensidad en gasto de capital, y en esfuerzo humano. Los equipos han crecido, pero la gente ha viajado hasta la extenuación a todos los niveles para garantizar el éxito de la operación propia. Los esfuerzos, por tanto, se han notado en tres áreas: económica, debido a la inversión que supone entrar en nuevos mercados; recursos humanos, ya que hemos contratado a gente con alto grado de especialización; y trabajo interno, mucho trabajo del equipo de Grupo Cortefiel, porque no es lo mismo abrir una nueva tienda en cualquier provincia española que en una ciudad extranjera. Hemos tenido que aplazar el retorno en resultados previsto y eso siempre es duro, pero la evolución será satisfactoria.