Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 223 Julio-Agosto de 2017

Ángel Fernández García, presidente, director general de MSD en España y Portugal

Juan Comas

España es un país clave dentro de la Unión Europea gracias al nivel de los investigadores y a su prestigio y reconocimiento internacional. El nivel y la alta cualificación de los investigadores españoles fue uno de los factores que promovieron que MSD, empresa innovadora líder en salud a nivel mundial, se estableciera en España en el año 1968.
Pero MSD colaboraba desde 1954 con el Centro de Investigación Básica de España - CIBE, muy en línea con su compromiso con la innovación y la investigación. Este centro de investigación dedicaba su actividad al “screening” de nuevos compuestos con actividad terapéutica a partir de productos naturales y la evaluación preclínica de candidatos a fármacos. De hecho, desde sus orígenes la filial española de MSD ha estado participando en las actividades de I+D básica de la Compañía a nivel global, y en su Centro, se descubrieron nuevos medicamentos de relevancia internacional (caspofungina, lovastatina, fosfomicina, cefamicina C y tienamicina). El presidente y director general de MSD en España y Portugal es Ángel Fernández García,

Ustedes tienen dos grupos de negocio fundamentales en el mercado español, Salud humana y Salud animal. ¿Cuáles son los principales productos de cada uno de ellos?
Efectivamente, en MSD trabajamos en dos divisiones: Salud Humana y Salud Animal.
En relación a la primera, hoy en día contamos con más de 40 productos de venta con receta en áreas terapéuticas clave como las enfermedades cardiovasculares, diabetes, hepatitis C, neurociencias, oncología, respiratorio e inmunología, salud de la mujer y enfermedades infecciosas.
Y por otro lado, en la división de Salud animal comercializamos productos en cuatro áreas diferentes (animales de compañía, aves de corral y peces, porcino y rumiantes) y contamos con una planta en Salamanca que emplea a 254 trabajadores y fabrica más de 90 referencias para aves, rumiantes y peces, y exporta productos a 50 países. En los últimos 10 años MSD ha invertido 43 millones de euros en esta planta, convirtiéndose así en una de las más importantes del mundo en producción de productos de salud animal.

Uno de los mayores avances en el tratamiento de ciertas enfermedades crónicas son los fármacos biológicos y ahora los biosimilares. ¿Cuáles son sus peculiaridades?
Mediante el término de biofármacos o medicamentos biológicos denominamos a un grupo especial de fármacos en los que es necesaria la participación de organismos vivos para producir el principio activo. Estos medicamentos tienen unos mecanismos de acción mucho más específicos, actuando en la diana de la patología, lo que minimiza la toxicidad y mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes.
Dada la complejidad intrínseca a su estructura, proceso de fabricación, manipulación, administración y especificidad de esta nueva generación de medicamentos innovadores, los biosimilares que aparecen una vez expirada la patente del biológico original no son iguales a estos, de ahí la necesidad de una regulación específica.

La inmunoterpia de cáncer comienza a cobrar fuerza como alternativa de tratamiento a los pacientes con cáncer. ¿Cuál es la apuesta de MSD en este campo?
Desde MSD trabajamos para liderar esta nueva línea de inmunoterapia de cáncer y ser referente en la atención del paciente, la formación y la investigación. A día de hoy, investigamos el uso de nuestra terapia anti-PD1, pembrolizumab, en 30 tipos de cánceres. Tener la primera terapia anti-PD1 aprobada en Estados Unidos para tratar el cáncer, concretamente el melanoma maligno, pone de manifiesto nuestra firme apuesta por un cambio en el paradigma del tratamiento. Todo ello ha sido posible gracias a la aprobación acelerada por parte de la FDA que ha otorgado este año la designación de gran avance terapéutico para pembrolizumab primero en melanoma avanzado y posteriormente en cáncer de pulmón no microcítico.