Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 220 Abril de 2017

Carlos Olivares Sánchez, presidente de la Asociación Española de Factoring

Diego Roves

La evolución del “factoring” desde su creación como producto financiero para las empresas, ha tenido un crecimiento exponencial. Se ha pasado de suponer un 20% del total de la financiación de circulante en España en el año 2007 al 80% que supuso el año pasado. Esto hace vislumbrar un largo recorrido a este producto que permite a las compañías vender los créditos que genera su actividad consecuencia de sus ventas obteniendo por parte de la entidad de “factoring” financiación para su circulante A ello se suma el “confirming®”, un servicio desarrollado por dichas entidades para empresas que deseen sustituir los sistemas tradicionales de pago por uno que permita simplificar los trámites administrativos y financieros. Todo ello aporta innumerables ventajas a las compañías que los utilizan, ofreciendo soluciones a los plazos de cobro que conllevan las ventas a crédito.

Explíquenos en qué consisten el factoring y el confirming® y cuál es su diferencia.
El factoring y el confirming® son dos productos de financiación circulante El primero aporta financiación circulante anticipando los créditos que las empresas tienen por sus ventas a otras empresas. La compañía de factoring adquiere los créditos que genera la actividad habitual del cliente y le ofrece, por tanto, financiación por la compra de sus facturas y otros servicios complementarios. El confirming®, por otra parte, consiste en la gestión de pagos de las empresas, ofreciendo a los proveedores la financiación o anticipo de dichos pagos. En ambos casos, las operaciones se hacen sin recurso -aunque en factoring se pueden realizar con recurso- lo que aporta unas ventajas indudables para las empresas.

¿Desde cuándo están implantados en España estos servicios de una forma significativa?
Llevan muchísimos años. A partir de 1988 comenzaron a aparecer mayor número de entidades, ya existían algunas, y se empezó a desarrollar el producto con tasas de crecimiento de hasta el 20% y 25% anuales.
El factoring ha existido siempre, pero cuando las grandes entidades financieras empezaron a tomar cartas en el asunto, fue cuando se impulsó su desarrollo. También en toda Europa tuvo un crecimiento enorme hasta que llegó la época de la crisis.