Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 223 Julio-Agosto de 2017

Juan Ignacio Lema Devesa, presidente de TECNIBERIA

Alberto García

TECNIBERIA, Asociación Española de Empresas de Ingeniería, Consultoría y Servicios Tecnológicos, tal y como hoy la conocemos, nació en 2002 como resultado de la fusión de TECNIBERIA, creada en 1964, y ASINCE, fundada en 1975. En junio del pasado año, cumplió medio siglo de existencia. TECNIBERIA es la patronal española del sector de la Ingeniería, una asociación de carácter nacional sin ánimo de lucro que agrupa a empresas de este tipo, fomentando el espíritu de solidaridad y colaboración entre las mismas, y su capacidad profesional técnica, de dirección y gestión. Asimismo, la asociación representa a sus miembros ante los organismos, instituciones y centros, públicos y privados, en aquellos asuntos que sean de su interés y así lo soliciten, y es interlocutor ante los agentes sociales con el fin de defender y promocionar los intereses económicos y sociales del sector de nuestra actividad.

¿Cómo ha afectado la crisis a las empresas que agrupan?
Las cifras de la ingeniería española antes de la llegada de la crisis se concretaban en más de 3.000 empresas, 87.000 empleos estables de alta calidad, más del 30% de exportación, y muchos años generando valor económico a través de la I+D+i, conocimiento e inteligencia. Un sector en plena forma tras más de 20 años creando, y que absorbía eficazmente más de 20.000 millones de euros de obra pública cada año, de los que la mitad provenían de la Unión Europea, que han situado a España en unos niveles de dotación infraestructural impensables hace 20 años. Además, el éxito de las políticas de cohesión emprendidas por la Unión Europea ha tenido su referente en España, donde la obra pública ha tenido un coste menor que en otros países -incluso aquellos más baratos que el nuestro-. Cada euro que la Comisión Europea invertía en España se transformaba en noventa y muchos céntimos reales en autovías, líneas de alta velocidad, gasoductos o tendidos de fibra óptica. Sin embargo no se podía decir lo mismo de otros países europeos o incluso de otros sectores productivos españoles.
La larguísima crisis económica en España y Europa, junto a las políticas ultra restrictivas en cuanto a inversión en ingeniería por parte de las Administraciones españolas, están resultando letales para el sector empresarial que representa TECNIBERIA. Son muchas las empresas o grupos empresariales que se han visto obligados a acudir a EREs, reestructuraciones, etc., y son muchas las empresas que han desaparecido. Esta falta de inversión pública, que en 2013 se desplomó hasta los 239 millones de euros (un descenso del 76% con respecto a 2007, cuando llegó a los 1.004 millones), ha tenido, junto a otros factores, un claro impacto tanto en el número de empresas que continúan realizando su actividad, como en la empleabilidad del sector. Ambas han experimentado un fuerte retroceso. El número de empresas de ingeniería españolas ha descendido desde las 2.200 que se contabilizaron en 2009, a las 1.800 empresas que se contabilizaron en 2014. En cuanto al empleo, el sector ha pasado de 84.900 empleados en 2009 a 65.000 en 2014, es decir, cerca de 20.000 empleos destruidos, y las previsiones para 2015, tal y como ocurría con el número de empresas, no indican que la tendencia vaya a cambiar.