Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 227 Diciembre de 2017

Javier Ulecia Rodríguez, presidente de la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo

Diego Roves

Javier Ulecia Rodríguez es el presidente de la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo (ASCRI), que cumple en 2016 tres décadas de trayectoria divulgando las bondades de la inversión en capital en las pymes españolas. Su lista de socios, que cuenta con 150 miembros, se encuentra en pleno crecimiento. La Asociación intenta influir en la normativa y regulación que afecta al sector, actúa como enlace entre gestores y empresarios en busca de financiación y las entidades de capital riesgo, además de supervisar las estadísticas del sector y organizar actividades en favor de la expansión del conocimiento sobre el capital riesgo. Sobre todo, ASCRI defiende los beneficios que el capital riesgo genera en la sociedad y la economía, especialmente en un momento en el que las inversiones vuelven a tomar fuerza, tal y como demuestran los cerca de 3.500 millones de euros de capital riesgo invertidos en empresas españolas durante 2014.

¿Su sector está ayudando de forma activa al relanzamiento de la economía española?
Sin duda. Si el principal problema de la economía española es el paro, las empresas pueden generar empleo. Para ello, necesitan crecer con capital, y la mejor forma de obtener financiación es el capital privado, y buena parte de ello llega a través del capital riesgo. Estamos hablando tanto de capital riesgo que invierte en fases muy iniciales (ya que obviamente sin el llamado venture capital no habría creación de empresas innovadoras), como de aquel más maduro que aporta capital para que empresas ya establecidas puedan llevar a cabo proyectos de crecimiento, como pueden ser planes de expansión e internacionalización.

¿Para qué tipo de empresas y sectores está especialmente indicado el capital riesgo?
Como indicaba anteriormente hay dos familias dentro del capital riesgo. El venture capital está indicado para empresas en fases iniciales, iniciativas que tengan capacidad de crecer y crear valor en unos cuantos años. En esa fase inicial destacan los proyectos disruptivos e innovadores, así que estaría más indicado para sectores donde predomina el I+D, paradigmas que se cambian o mercados de mucho crecimiento. En el caso de la segunda familia, las inversiones maduras, ya estaríamos hablando de un ámbito mucho más multisectorial. En cualquier sector se pueden encontrar empresas con la capacidad de crecer e incrementar su competitividad, pero que necesitan un esfuerzo en capital y gestión para convertirse en compañías más grandes.