Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 220 Abril de 2017

Vicente Dalmau Cebrián-Sagarriga Suárez-Llanos, presidente de Marqués de Murrieta

Juan Comas

Marqués de Murrieta se alza actualmente como estandarte de los vinos de calidad en el mundo. Gracias a esta marca, la bandera de la marca España ondea en casi un centenar de países. No ha sido fácil y para ello se han invertido más de 160 años de trayectoria. Una historia que va acompañada de determinadas razones de ser, premisas necesarias para crear la personalidad de sus vinos: producción totalmente controlada mediante un viñedo del que sale el 100% de su uva, vinos con identidad propia y producciones limitadas. Tanto es así que una de sus etiquetas características -Castillo de Ygay- únicamente se elabora en aquellas añadas cuya calidad es excelente. Su actual presidente, que toma las riendas del negocio familiar tras la prematurísima muerte de su padre, ha inyectado una nueva dosis de vida a la bodega, insuflando los aires de modernización que han convertido a Marqués de Murrieta tanto en cuna de vinos actualizados pero fieles a su tradición, como en uno de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos, que sin ínfulas de vanguardismos ha dotado de una segunda vida al Castillo de Ygay, preciosas instalaciones de la bodega con una clara vocación turística que hoy alojan, entre otros elementos, una colección sobre su propia historia.

Descríbanos las peculiaridades de sus marcas Castillo Ygay, Marqués de Murrieta, Dalmau, etc. y qué hace única a esta Bodega.
Murrieta se encuentra en la zona de Rioja Alta, una de las áreas con mayor potencialidad de calidad, donde se ubican las marcas más prestigiosas. Lo primero, es destacar que la procedencia al 100% de la uva pertenece a un mismo terreno y viñedo, por lo que el control es total y podemos encargarnos de asegurar el máximo nivel de calidad de la materia prima. No compramos uva a terceros. Esta materia prima es dividida en varias partidas, en función de factores como la edad del viñedo, la categoría de la uva y sus condiciones y características. Por ello, van destinadas a diferentes marcas. Una es Marqués de Murrieta, que significa el 85% de nuestra producción. Es nuestro principal músculo financiero, presente en muchísimos países. Su factor diferencial es que sólo se producen reservas y grandes reservas. No hay crianzas ni vinos jóvenes. Pasa una media de dos años en roble americano y dos años en botella antes de ser presentado al mercado. Reúne la esencia de Rioja en cuanto al coupage, con cuatro uvas riojanas: Tempranillo, Garnacha, Graciano y Mazuelo. Castillo de Ygay representa el estandarte cualitativo y de diferenciación de nuestro portfolio de vinos. Es un icono de las 25 principales marcas del vino. Sólo se elabora en los años excepcionales. Nunca habrá un Castillo de Ygay en una añada mediocre de calidad. Son vinos de una media de tres años en crianza, con Tempranillo y Mazuelo, y siempre un mínimo de tres años en botella. Es el exponente de la elegancia y la complejidad. Todo esto también indica al mercado que somos una bodega que soporta unos gastos de inmovilización tremendos, ya que nuestro vino más joven pasa cinco años en la bodega antes de que se pueda abrir una botella. Y Dalmau es un proyecto que nace tras la muerte de mi padre, en 1996. Es un vino nuevo, que simbolizó el origen de una nueva era en Marqués de Murrieta. Un corte distinto a lo que veníamos haciendo, moderno, joven, con patrones de un vino que se demandaba a nivel mundial. Lo produjimos por actualizar el catálogo de nuestros vinos y porque necesitaba embarcarme en un nuevo proyecto creativo que me llenara tras el fallecimiento de mi padre, con tan sólo 47 años de edad. Por este motivo ese nombre (Dalmau), porque es mi segundo nombre, y deseaba lanzar al mercado un mensaje: hay un nuevo capitán al frente de este barco. Lo novedoso era que por primera vez, introducíamos roble francés, con 18 meses de crianza de barrica y aportando nuevas uvas. Era un punto de inflexión. Y de nuestro blanco, Capellanía, sólo puedo decir que la mayor parte de bodegas de Rioja son conocidas por sus tintos, y nosotros por tintos y blancos.

El Castillo Ygay ha estado varios años en obras, ha sido una rehabilitación larga. Por cierto, lo inauguró recientemente el Rey Juan Carlos. Háblenos de tan singular edificio y a qué usos lo destinan.
Ha sido una gran inversión. Tres han sido los pilares de la empresa tras la muerte de mi padre: transformar la bodega de forma humana, procediendo a la jubilación de muchos trabajadores con el máximo respeto e introducir a gente nueva que observaban con gran admiración todo lo que se había hecho hasta ahora, con altas dosis de modernización y actualización; actualizar nuestros vinos, dando al mercado lo que deseaba sin perder la identidad; y modernizar nuestras bodegas. En relación a este último pilar, destaca una primera fase en la que hemos invertido diez años para reconstruir edificios, rediseñando 6.000 metros cuadrados en piedra, destinados a convertirse en el eje social, donde ahora mismo está nuestra colección histórica, en la que se pueden ver desde documentación hasta botellas de todas las añadas (85.000 en total). Visitar este edificio principal supone recorrer una de las construcciones industriales más antiguas de Europa, ya que el Castillo de Ygay fue levantado por Luciano de Murrieta en el siglo XIX. Además, se realizan catas y es un espacio dedicado a todo tipo de eventos, en el que han confiado marcas como Audi, bancos españoles, etc. Tenemos un cocinero estupendo, de más de 25 años de trayectoria, con gran conocimiento en vinos, y también contamos con un centro de recepción de visitantes y tienda. Puedo decir orgulloso que tenemos una lista de espera de 30.000 personas para visitar la bodega. Y tal y como señala, en 2014 las nuevas instalaciones fueron inauguradas por el Rey Don Juan Carlos, siendo el primer acto tras su abdicación, con el consiguiente seguimiento mediático (estuvieron presentes 200 periodistas españoles y europeos).