Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 223 Julio-Agosto de 2017

Guillermo Viladomiu Masifern, consejero delegado de Bank Degroof Petercam

Juan Comas

Con más de 140 años de experiencia, Bank Degroof es, sin duda, una de las entidades bancarias con mayor renombre y tradición en Europa. La apuesta por la fortaleza y la solidez, así como la especialización y un equipo humano volcado en conocer plenamente al cliente en cada proceso de su ciclo de inversión, han sido elementos claves de la fórmula de éxito en la trayectoria de esta referencia de la banca privada internacional, marcada por la reciente fusión con Petercam, que les ha permitido tener una mayor presencia exterior. Así, Bank Degroof Petercam emplea a 1.400 personas en nueve países, encargadas de realizar un seguimiento pormenorizado de las necesidades financieras de cada cliente, asesorándoles en la gestión de sus activos y sus inversiones, una implicación que les ha permitido gozar de un alto índice de fidelidad. Con un ritmo de crecimiento anual en torno a los dos dígitos, la entidad mira hacia el futuro con buenas perspectivas y con la intención de dedicar esfuerzos a la innovación tecnológica para acercar, aún más, la banca privada al cliente.

Proponen soluciones de activos y pasivos. Indíquenos las más usuales.
Para una banca privada es complicado, ya que a partir de determinados patrimonios se realizan trajes a medida. Por ejemplo, la parte de créditos que ofrecemos es más una facilidad que un crédito, ya que no ofrecemos este producto para el consumo, no son créditos sin garantías. Es más bien un apoyo en condiciones más ventajosas, paralelo a los bancos con los que ellos tienen su tráfico diario o de sus empresas. En relación a la parte de gestión, hay clientes que prefieren tener una cuenta tradicional con fondos y otros apostar por estructuras fiscales más complejas. La gestión discrecional es lo que más hacemos. El 70% de los activos de nuestros clientes en España están gestionados discrecionalmente, con un mandato de gestión, en el que se rinden cuentas cada mes. No nos gustan los clientes que se alejan de su responsabilidad, que es tener dinero. Nos gusta que se involucren, que quieran entender y que se produzca esa complicidad gestor-cliente.

También dedican tiempo y esfuerzo a la planificación y estructuración del patrimonio de sus clientes. ¿Cuál es su metodología de trabajo?
Hay que conocer profundamente al cliente y sus necesidades, escuchar e interpretar. A esto le sigue realizar una buena propuesta que se ajuste y que la entienda. Después pasamos a la implementación, que se ha de hacer en base a cómo funcionan los mercados, no hay que tener prisa. Hay que estudiarlo e incluso “no invertir” es una decisión de inversión y a veces es necesario dejar el capital tranquilo. El día a día consiste en realizar seguimiento y conocer al cliente, seguirle en ese ciclo de vida de inversión y conocer sus necesidades y qué aconsejarle. Es pura psicología añadida al rigor y conocimiento profesional más elevado.

Según Basilea III, tienen un índice de capital del 15%. ¿Son la solidez y la gestión altamente profesional piedras angulares en su negocio?
No lo hubiese dicho mejor. El cliente quiere acudir a una entidad solvente, y más aún con todo lo que está ocurriendo. Quiere una entidad y que los fondos propios estén allí para proteger los balances. Y contamos con unos compromisos de permanencia.