Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 226 Noviembre de 2017

José Boada Bravo, presidente de Pelayo Mutua de Seguros

Juan Comas

El 1 de abril de 1933, un grupo de industriales que dedican sus vehículos al Servicio Público constituyen la denominada Mutua de Automóviles de Alquiler de Madrid. Son los inicios de una de las compañías de seguros más conocidas del ámbito español: Pelayo Mutua de Seguros. El paso de los años y un alto nivel de solvencia han permitido que la confianza de los asegurados en esta empresa haya crecido de manera sostenida. A ello ha colaborado el afán diversificador de su línea estratégica, que ha favorecido el nacimiento de productos específicos para sectores como el hogar, vida, accidentes, etc. El último mercado que Pelayo ha abierto es el relativo al sector agrario, que ya ha comenzado a dar buenos resultados. Así, Pelayo consiguió cerrar 2016 con un crecimiento del 23,5% con respecto al ejercicio anterior, y una facturación de 515,8 millones de euros.

¿Qué diferencia a una mutua de seguros de una aseguradora convencional?
Fundamentalmente, la propiedad. Una aseguradora es una Sociedad Anónima cuya propiedad recae sobre los accionistas. Una mutualidad es propiedad de los propios asegurados, de los tomadores del seguro. Por lo que actualmente, Pelayo es una mutua con un millón de propietarios. Ello requiere muchísima transparencia y una gestión absolutamente clara y eficiente, ya que representa los intereses de muchísima gente.

En enero de 2016 empezó a funcionar una nueva sociedad de seguro agrario, Agropelayo, de la cual Pelayo posee el 50% y que se ha posicionado en el segundo puesto del ramo agrario de facturación. ¿Cuál ha sido la evolución de Agropelayo en este primer año?
Ha sido un año muy bueno. Comenzamos a operar combinando la actividad agraria que habíamos conseguido a través de la absorción de otra mutua que se llamaba Mutral, y nos unimos a otra entidad, Agromutua. De todo ello nació Agropelayo y en solo un año hemos conseguido grandes resultados, como contar con una cuota del 20%. Ha sido muy satisfactorio, sobre todo por tener la capacidad de abrirnos un amplio abanico de posibilidades para ofrecer a este colectivo.

¿Qué nos puede decir de la evolución de Pelayo Vida?
Pelayo Vida es el resultado de la unión con nuestro socio Aviva, una de las principales aseguradoras europeas. Cada año ha ido mejor en resultados y crecimiento, y es un tipo de seguro que requiere mucho la sociedad para preservar el patrimonio familiar. Estamos muy satisfechos de cómo está funcionando y, en este sentido, nuestra flexibilidad nos permite llevar a cabo estas alianzas que estamos creando.

Sobre el seguro de automóviles, vehículos en general, ¿terminó la “guerra” de precios? ¿Sigue siendo el fraude un gran problema para el sector?
El segmento del automóvil es un ámbito de gran competitividad, rabiosa incluso. Lo ha sido, sigue y lo seguirá siendo. Esto dudo que vaya a cambiar. Durante la crisis, el tomador miraba prácticamente sólo el precio y no se terminaba de fijar en todo lo demás. En Pelayo siempre hemos mirado por la calidad de nuestros productos, y cuando hay un problema es cuando se percibe la diferencia. A pesar de todo, la guerra de precios va a seguir siempre por la competitividad, aunque es cierto que desde el año pasado hay algún repunte en los precios, pero también es debido al crecimiento de la siniestralidad, la circulación y el movimiento económico. Se aprobó un baremo de indemnizaciones nuevo, que también implica un incremento fuerte de las indemnizaciones y estimula la contratación.
En cuanto al fraude, se da en todos los seguros. Todas las compañías intentamos luchar contra él y contamos con sistemas de prevención y contención, intentando evitarlo, ya que es un perjuicio para el resto de los asegurados, que lo van a pagar a través de las primas. El pasado año, en siniestros que hemos conseguido evitar nos hemos ahorrado 20 millones de euros. Y esto afecta a todo el sector, que tiene claro que debe movilizarse para proteger a todo el colectivo de asegurados. Hay premios en el sector que están dedicados a reconocer esta labor, y raro es el año que no se nos mencione en alguna de las categorías. Este año Solvencia II ha supuesto un gran cambio en el sector, en las exigencias de capital, buen gobierno y gestión de riesgos.

¿Cuáles han sido los resultados de estos cambios para Pelayo?
Llevábamos tiempo trabajando en ello. Este cambio ha supuesto dos cosas: en primer lugar, elevar las exigencias de capital y, en segundo, poner una serie de obligaciones muy exigentes en gobierno corporativo y gestión de riesgos. Mucho trabajo interno, en definitiva. Nos hemos adaptado bien y a nivel de ratios de solvencia estamos en más o menos 3,5 veces por encima del mínimo exigido, por lo que contamos con una solvencia dentro del sector más que destacable.

El pasado año fue usted nombrado presidente de ICEA. ¿A qué se dedica esta asociación y cómo ve el sector desde la misma?
Ahora mismo hay dos asociaciones sectoriales. Una es UNESPA, que es la patronal y hace de interlocutor con las Administraciones y los agentes sociales, protegiendo sus intereses. Y, por otro lado, encontramos ICEA, que también la forman todas las compañías aseguradoras y que se centra más en la formación y la investigación. Nos dedicamos a todo lo que tenga que ver con la mejora del sector a través de formar a sus profesionales o investigar qué se hace en otros países y qué se puede aplicar en España. Es realmente admirable cómo intentamos trabajar con lo último del sector y lo más innovador.

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