Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 243 Mayo de 2019

José María Zalbidegoitia Garai, presidente de Talde Gestión, S.G.E.I.C.

Paloma Serrano

Talde se fundó en 1976. Un grupo de industriales y financieros vizcaínos y guipuzcoanos estimaron conveniente desarrollar una actividad pionera en España con el objetivo de facilitar recursos a las empresas y obtener una rentabilidad por ello.
No hay que olvidar que en aquellas fechas se atravesaba una incertidumbre política derivada del cambio de régimen y una crisis económica como consecuencia de la apertura a los mercados internacionales. Talde surgió en un momento en el que no había una legislación sobre el capital riesgo, hoy en día llamado capital inversión.

En la actualidad, ¿cómo está compuesto el accionariado de Talde? ¿Cuáles son los vehículos gestionados y el capital comprometido por vehículo?
El germen de Talde lo constituye la sociedad Talde Promoción y Desarrollo, S.C.R., S.A. que ha venido funcionando ininterrumpidamente desde 1976, ha repartido entre sus inversores una rentabilidad neta media anual superior al 10% y más de 3 veces el capital y cuenta con más de 120 accionistas que salvo excepciones han permanecido y permanecen en el accionariado desde su fundación y continúan acudiendo a las ampliaciones de capital de la sociedad.
Con la nueva regulación de la actividad del capital inversión a la entrada del nuevo siglo se crea la sociedad gestora nutriéndose de los empleados de la antigua sociedad de capital riesgo, pasando a gestionar la sociedad originaria y nuevos fondos. En estos momentos está gestionando: la sociedad de capital riesgo inicial con más de 25 millones de euros y el Fondo Talde Capital Crecimiento, F.C.R., de 102 millones de euros. La sociedad de capital riesgo aprobó recientemente la ampliación de capital en 7 millones de euros y está lanzando un nuevo fondo de deuda por 100 millones de euros, acogiéndonos a la legislación europea FILPE que será también pionero en España.
Talde siempre ha contado y cuenta con inversores financieros e industriales que le aportan la doble visión y que enriquecen la toma de decisiones.

¿Cuál es la esencia del negocio del capital inversión? ¿Qué criterios de inversión siguen ustedes, en qué situaciones de las empresas y en qué sectores son más activos?
La esencia es canalizar recursos a las empresas para financiar sus planes de crecimiento, facilitar el relevo generacional en empresas familiares y las sustituciones de los inversores que quieran salir de ellas, aportando gestión, disciplina financiera, conocimiento en adquisiciones y venta de empresas.
Talde busca invertir en empresas líderes en sus nichos de mercado y proyectos empresariales que entendamos son viables. Teniendo en cuenta nuestros orígenes y los socios que participan con nosotros, somos más activos en empresas industriales. Al ser inversores generalistas actuamos en casi todos los sectores industriales y de servicios, salvo en los que por riesgo reputacional no intervenimos, así como tampoco solemos invertir en empresas en reestructuración.

Recientemente han lanzado un fondo de 100 millones de euros denominado “Talde deuda alternativa”. ¿Cuáles son las ventajas fiscales para los inversores? ¿En qué tipo de empresas invertirá este fondo?
Efectivamente, recientemente hemos anunciado que vamos a lanzar un fondo de deuda de 100 millones de euros que concederá préstamos a largo plazo a pequeñas y medianas empresas para apoyarlas en su fase de crecimiento y consolidación, empresas a las que hasta el momento no podíamos llegar, ya que no les encajaba el capital inversión por ser empresas que no deseaban tener socios o es difícil serlo, como es el caso de las cooperativas. Pretendemos conseguir retornos atractivos en el entorno actual de tipos bajos, pero asumiendo riesgos acotados al tratarse de inversiones en deuda, lo que unido a la reducida rentabilidad de la deuda pública hace que el fondo como producto de inversión sea muy interesante para introducir en la cartera de los inversores a largo plazo. Los inversores institucionales ya lo están haciendo así dado que año tras año aumenta el peso de los fondos de deuda dentro de sus carteras de inversión. La principal ventaja fiscal para los inversores particulares del fondo residentes en Bizkaia y Araba será que el importe de su inversión quedará exento del Impuesto de Patrimonio y del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, lo que proporcionará retornos adicionales a los conseguidos por el fondo, aumentando su atractivo.

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