Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 246 Septiembre de 2019

Teodoro López Calderón, Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA)


Juan Comas

La esencia y la razón de ser de la Armada no ha cambiado a lo largo de sus muchos siglos de existencia: la defensa de España y la protección de los españoles y de sus legítimos intereses en y desde la mar. Más concretamente, la Armada tiene el cometido principal de preparar a sus unidades para su puesta a disposición de la estructura operativa de las Fuerzas Armadas.  Estructura que, a las órdenes del Jefe de Estado Mayor de la Defensa, es la que conduce y ejecuta las operaciones militares en España.
Además, en el ámbito institucional la Armada es un referente nacional de la acción del Estado en la mar, llevando a cabo importantes cometidos tales como contribuir a la capacidad científica y de investigación en el ámbito marítimo, preservar y difundir el patrimonio histórico de la Armada, proteger el patrimonio arqueológico subacuático español, fomentar y cooperar con la industria naval española y en la vigilancia e inspección pesquera, colaborar con todos los organismos del Estado con competencias en el ámbito marítimo cuando ellos lo requieran, presentar el punto de vista marítimo en los asuntos de interés nacional y asesorar a la estructura operativa sobre aspectos específicos navales.

¿Cuál es su visión sobre lo que debe ser la Armada en el presente siglo?
Aunque ya debe ser conocida, me gustaría destacar y divulgar la importancia de la dimensión marítima de España, su enorme dependencia económica y comercial de la tradicional libertad de navegación, de la seguridad de las comunicaciones marítimas y de la explotación de los recursos que nos ofrece la mar. Muestra de ello es la importancia de nuestro sector pesquero, que mantiene su liderazgo en Europa; el incremento del volumen de nuestro comercio marítimo y, en particular, el abastecimiento de hidrocarburos que recibimos, casi en su totalidad, por vía marítima o por conexiones submarinas, y del que dependemos para satisfacer la cada vez mayor demanda de energía de nuestro país. Estos aspectos son de especial responsabilidad para la Armada, siempre dentro del ámbito de la acción conjunta.
En consecuencia, el papel de la Armada resulta fundamental para un país como España. Para contribuir a la Defensa y a la Seguridad Nacional, en la Armada estamos trabajando para disponer de una Fuerza Naval que debería estar en condiciones de asegurar el uso libre y lícito de los espacios marítimos de soberanía e interés, y el cumplimiento del Derecho Marítimo.
Además, la Fuerza Naval debería contribuir a la disuasión y, llegado el caso, estar en condiciones de combatir y vencer. Finalmente, esta Fuerza Naval, con su fuerte carácter expedicionario, debería contribuir a la proyección de la estabilidad internacional en escenarios alejados en defensa de los intereses nacionales.
Es importante señalar que en los exigentes escenarios de los conflictos modernos del siglo XXI, la Fuerza Naval tiene que tener la capacidad de actuar en los ámbitos marítimo, incluido el litoral, aeroespacial, cibernético, e incluso en el cognitivo, que es en el que se desarrollan las percepciones humanas.

¿Qué nos puede decir en cuanto a nuestra Flota?
La Flota es la razón de ser de la Armada. Se define cómo el conjunto de medios humanos y materiales que se agrupan y organizan con el cometido principal de prepararse para la realización de operaciones militares. Está formada por buques, aeronaves y unidades de infantería de marina, de vanguardia tecnológica, con un cada vez mayor componente de diseño y construcción nacional, que nos proporciona la soberanía necesaria para su libre empleo por parte de nuestro gobierno.
España cuenta con una Flota preparada y motivada, con un nivel de alistamiento elevado. Es capaz de colaborar de forma resolutiva con los problemas inmediatos, los que más preocupan a nuestro Gobierno y afectan más directamente a los españoles por su cercanía física o emocional. Del mismo modo se prepara para resolver situaciones más complejas y exigentes, propias de la disuasión, la gestión de crisis y los conflictos de alta intensidad.
La Flota dispone de una Fuerza Naval equilibrada y moderna, en donde prima la calidad sobre la cantidad. Mantiene un fuerte carácter expedicionario y está preparada para la acción conjunta y combinada con el resto de las Fuerzas Armadas de España, de países aliados y amigos, así como para cooperar con otras agencias nacionales e internacionales que tienen competencias en el ámbito marítimo.
Con ello, la Flota busca estar en disposición de ejercer el control del mar limitado en el tiempo y espacio, y proyectar el poder naval sobre tierra.    

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