Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 245 Julio-Agosto de 2019

Alberto Gómez Barahona, rector de la Universidad Isabel I

Carmen Peñalver 

La Universidad Isabel I nace de la inquietud de ofrecer una formación superior adaptada a los profesionales y a las posibilidades tecnopedagógicas del siglo XXI. Los conocimientos caducan cada vez más rápido y la formación, en la era digital, es una necesidad permanente y tiene un universo de posibilidades. Cuando con un teléfono móvil tenemos acceso a cualquier tipo de información, de servicio o de producto, el aula física también puede transformarse en un aula virtual. La tecnología permite que el alumno tenga una relación con el docente más cercana, más directa, un trato personalizado. Por todo ello, la Isabel I es una nueva universidad para un nuevo tiempo. “Somos un centro académico que aprovecha las ventajas del mundo digital para poner al alumno en el centro de la formación. Nuestros alumnos son los protagonistas. Con un método que permite una conexión entre alumno y docente que no se da en la universidad clásica y que facilita la formación a lo largo de la vida del alumno y que se adapta a sus necesidades profesionales y familiares”, explica el rector, Alberto Gómez Barahona. 

Sobre el estilo de la Institución, ustedes lo definen como “propio y diferenciado”. ¿En qué consiste? 
El “Estilo Isabel I” potencia la innovación y la creatividad. Formamos a nuestros alumnos para que puedan responder a las demandas de un mercado laboral en continuo cambio. Pero, además, nuestra metodología se adapta a las capacidades de cada estudiante, es flexible y permite al alumno compatibilizar su trabajo y su vida personal de una forma que es imposible en cualquier otro tipo de formación. 

¿Cómo son sus instalaciones? 
La Universidad Isabel I tiene su sede en Burgos. Una sede de la que nos sentimos orgullosos. Se trata del antiguo Seminario Mayor, un edificio que domina la ciudad, en pleno Camino de Santiago. El proyecto de rehabilitación ha sido recientemente galardonado con el premio San Juan de Ortega de Arquitectura Técnica. Así que tenemos motivos para sentirnos muy satisfechos con nuestra sede. Nos permite un crecimiento continuo y sostenido. Estamos a un paso de la Catedral, en un lugar con un gran peso histórico. Nos permite tener el corazón en el pasado, y la mente puesta en el futuro. Disponemos de 8.000 metros cuadrados de instalaciones -de los cuales, 2.000 metros cuadrados ocupan el centro de I+D+i, equipado con tecnología de vanguardia única en nuestro entorno local y regional-, que llegarán a ser 16.000 metros cuadrados una vez rehabilitado el ala oeste de este edificio. 

Dicen ustedes a sus alumnos y posibles “Estudia cuándo, dónde y cómo quieras”. Háblenos de ello. 
Somos muy conscientes de las necesidades de nuestros alumnos. Nuestra metodología les convierte en protagonistas de su aprendizaje. Son ellos quienes marcan el ritmo y gestionan sus horarios. Y tienen un contacto permanente con sus profesores. Imagine que usted hubiera tenido profesores particulares con grado de doctores en sus asignaturas de la universidad. Eso es la Isabel I. Esa es nuestra oferta. Los alumnos pueden acceder a todos los contenidos multimedia desde cualquier dispositivo y a cualquier hora. Pueden hacer su propio programa, poner su propio ritmo y siempre tienen un profesor a su lado para guiar su aprendizaje y resolver cualquier duda. 

¿Cuáles son las ventajas que aporta a un alumno estudiar en una universidad online como la Isabel I? 
La realidad laboral impone que los profesionales tengamos que actualizar nuestros conocimientos y competencias constantemente, es decir, que mantengamos una formación a lo largo de toda la vida. Estudiar en una universidad online como la Isabel I permite compaginar la formación con el trabajo y la vida personal, por su flexibilidad y por la libertad que otorga al alumno para decidir cuándo, cómo y dónde acceder a los recursos de aprendizaje, entablar relación con el profesor y los compañeros, y gestionar su tiempo y sus horarios. En definitiva, para adaptar su proceso de formación a sus posibilidades y necesidades. Además, el alumno no sólo cuenta con las unidades didácticas, los trabajos colaborativos con sus compañeros y el profesorado, sino que tiene igualmente a su disposición artículos, productos audiovisuales y miles de libros en la biblioteca digital de la Universidad, para ampliar los conocimientos de su disciplina y de otras materias sobre las que quiera informarse, documentarse o formarse.

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