Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 248 Noviembre de 2019

Miguel Ángel Temprano Latorre, CEO y director de inversiones de Orfeo Capital


Paloma Serrano

La sociedad de inversión se fundó a comienzos de 2008. Orfeo Capital nació para gestionar un gran patrimonio financiero resultante de la primera gran venta de una empresa de la llamada nueva economía, Arsys. Para ello se incorporó Miguel Ángel Temprano Latorre, actual CEO y director de inversiones y empezó a crear el equipo que les ha llevado hasta donde hoy se encuentran.

¿Qué proceso han seguido hasta transformarse en Gestora de Fondos?
Tengo que decir que las decisiones de transformarnos no ya en Gestora de Fondos, ni siquiera en su paso previo, es decir EAFI, no estaban en nuestra hoja de ruta. Como muchas de las decisiones importantes que se toman en la vida, se han hecho fundamentalmente por la necesidad más que por el deseo.
Nunca nos habíamos planteado abrir nuestras puertas a otros inversores, pero ante la insistencia de algunos de ellos te planteas, ¿por qué no? Recibíamos constantes peticiones de otras familias para que gestionásemos sus inversiones, pero siempre las rechazábamos, al principio porque no queríamos y después porque por falta de licencia de la CNMV, no podíamos.
Al final constituimos la EAFI. Y cuando ya estaba operativa descubrimos que esa licencia no nos permitía comercializar nuestros vehículos de inversión. Así que no nos quedó más remedio que transformarnos en gestora.
Desde sus orígenes invierten “bajo sólidos criterios de preservación del patrimonio” de sus clientes. Háblenos de su método de inversión, clave en su funcionamiento.
Nuestro estilo está definido por quiénes somos. Antes que gestores somos ahorradores, es decir, los gestores tenemos invertido casi todo nuestro patrimonio financiero en los vehículos que gestionamos. Está demostrado que existe una clara asimetría entre la felicidad que te producen los beneficios y la desazón que te provocan las perdidas. Así que antes de pensar en ganar hay que pensar en no perder.
Es habitual escuchar que las inversiones hay que realizarlas a largo plazo, cinco, seis o siete años, y probablemente sea verdad. Pero en ningún sitio se dice que por el camino se puede perder un 40% del capital invertido. Pero esto es lo que ocurre muchas veces. Los gestores no piensan que el inversor no puede ver sin un gran sufrimiento, que por el camino su dinero se está evaporando.
Yo soy tan inversor value como el que más, pero un inversor no debería tolerar perder un 40% del valor de su cartera sólo porque el gestor cree que el mercado es imperfecto y no está reconociendo el valor intrínseco de sus posiciones, y que por lo tanto esta se recuperará.  Y yo siempre hago la misma pregunta ¿Y si el mercado no reconoce ese valor intrínseco? O ¿y si tarda mucho y por el camino necesito recuperar mi dinero? La preservación del patrimonio es nuestro primer objetivo y para demostrarlo coinvertimos con nuestros inversores grandes sumas de dinero.
¿Con qué criterio seleccionan los valores en los que invierten y en qué sectores?
El tercer pilar de inversión es la fidelidad al método de inversión, que empieza por no invertir en lo que no conocemos. Pero quien debe conocerlo somos nosotros, no el analista de un banco americano, al que se le ha comprado el análisis, con el que muy probablemente no hemos visto ni hablado en nuestra vida. Esto, obviamente, disminuye nuestro universo de gestión, pero hace que nos conozcamos de memoria los fundamentales de cada uno de nuestros valores.
Buscamos lo que llamamos “la regla de los dos cinco”. Todos los valores potencialmente invertibles deben tener cinco ventajas competitivas y deben de carecer de cinco riesgos intrínsecos, en ambos casos previamente definidos.
Y sobre los valores invertidos, el gestor debe seguir una lista de obligaciones a la hora de comprar o vender el valor. Lista que denominamos “decálogo del gestor”.
¿Qué nos puede decir de sus tres fondos: Camera, Universum y Talentia?
Son tres fondos de diferente perfil de riesgo, pero con la misma estrategia de inversión y gestión, el retorno absoluto.
¿Qué otros servicios prestan?
Invertimos en Private Equity y asesoramos en procesos de fusiones y adquisiciones, pero en ambos casos con particularidades. En el caso de la asesoría, sólo aceptamos mandatos de venta, nunca de compra. Podemos asesorar al comprador en una operación de M&A, pero no aceptamos mandatos que conlleven búsqueda de compañías para ser compradas. Y en lo referente a Private Equity, únicamente invertimos en compañías no sólo que entendamos su negocio, nos guste su sector y que veamos valor en ella, sino que su nivel de desarrollo sea el suficiente como para permitirnos valorarla sin tener que utilizar para ello métodos esotéricos, porque pierden dinero. A su vez, sólo invertimos en mayorías de control.