Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 258 Octubre de 2020

Juan Luis López-Galiacho, director de Elcierredigital.com


Paloma Serrano

Juan Luis López-Galiacho ha dedicado gran parte de su vida profesional al periodismo de investigación y hace un año y medio ha fundado ‘Elcierredigital.com’. En esta entrevista nos explica cuáles son, a su juicio, las notas que debe reunir el periodismo para ser llamado de investigación. “En la investigación periodística se requiere tiempo, paciencia y templanza. Esto es una carrera de fondo para descubrir la luz de algo que los poderes fácticos intentan ocultar, somos maratonianos, corredores de fondo. La investigación en la prensa de provincias es mucho más dificultosa, por no decir imposible, ya que los intereses son mayores, los flecos más estrechos y las presiones mucho más directas. En una provincia quien más o quien menos se conoce… y eso ya limita de entrada. Es decir, existe como una especie de autocensura previa. Además, la investigación trae consigo muchos enemigos y en un sitio más reducido es siempre más difícil manejarte y aguantar las presiones y la vida diaria”.

Un periodista de investigación, ¿nace o se hace? ¿Qué rasgos tienen generalmente estas personas que les definen o capacitan para ejercer esta profesión?
Un periodista de investigación se forma, no se nace. Debe contrastar todo, eso es obligatorio indispensable. Nada de rapidez como ocurre hoy con la prensa digital. Debe dominar todos los temas desde local, sucesos, deportes, cultura. Así se hace un todoterreno de la información al dominar todos los temas y palos. Hoy, desgraciadamente, creo que el periodismo de investigación que muchos dicen hacer es un periodismo de filtración o de intereses, de que a uno le venga bien y a otro rematadamente bien. Simplemente, la investigación está sometida al interés de un medio, de una persona, o de las fuerzas políticas o económicas.

¿Cree que las nuevas generaciones ya no entienden el periodismo como un mero notario de la realidad? ¿Cree que cada vez son más comprometidas? ¿Qué riesgos puede conllevar la praxis de un periodismo combativo?
Las nuevas generaciones de periodistas desgraciadamente no entienden este periodismo combativo y serio porque no les dejan hacerlo. Así de claro. Un periodista de investigación no debe tener miedo ni temor a las represalias jurídicas y personales del poder social, político, económico, deportivo que domina en gran manera a los medios de comunicacion. Eso me pasó con el exalcalde de Marbella y dueño del Atlético de Madrid, Jesús Gil y Gil, que tenía como siervos a muchos periodistas. Fueron muchas las presiones que recibí, los insultos y las amenazas del círculo más próximo a Gil y Gil.

¿Se necesita practicar una verdadera ética profesional o deontología hoy más que nunca? ¿Cree que los periodistas no son todo lo éticos que deberían ser?
Sí, creo que hemos perdido la ética y cualquier tipo de deontología. Cada vez ocurre con más asiduidad, una considerable pérdida de valores que siempre han imperado en los medios de comunicación años atrás. Me da mucha pena. Hoy en día predominan los periodistas de camiseta y de partido. Hoy por hoy, desgraciadamente para el periodista de investigación, las empresas ya no están con él. Tienes que defenderte tú mismo. Somos corredores de fondo y hay que esperar y aguantar. Por mi experiencia, últimamente los medios no tienen esa paciencia de aguantar.

¿Qué otros factores diría que han contribuido al aparente divorcio entre la sociedad y los medios?
La independencia y la imparcialidad se están confundiendo mucho actualmente. Creo que la imparcialidad y la independencia son dos cosas muy distintas. La imparcialidad de entrada no existe, nadie es imparcial, porque cada uno de nosotros ve las cosas con sus propios ojos, y los ojos no son imparciales. Y de independencia, ni hablemos. Fíjese, hace unos años yo comencé a denunciar lo que era el fraude del holding de Nueva Rumasa, los famosos pagarés, lo hice en un medio nacional radiofónico y sólo duré un día. Se personaron los hijos de la familia Ruiz Mateos y dijeron que o se paraba de hablar de eso o se le cortaba el grifo de la campaña publicitaria. La verdad y los pobres estafados, que luego perdieron todo su dinero, poco importaban.

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