Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 268 Septiembre de 2021

Silvia Rubio de Molina, directora del Área de Diplomacia Corporativa de Riba-Vidal

Carmen Peñalver 

Riba-Vidal Abogados es una firma con presencia en Barcelona y Madrid con una larga trayectoria especializada en el asesoramiento a empresas y directivos en el ámbito de los negocios. Ahora Riba-Vidal, siempre atento a las tendencias, demandas y evolución del mercado, apuesta por potenciar el Área de Diplomacia Corporativa que será dirigida por Silvia Rubio de Molina.
Dentro del Área de Diplomacia Corporativa, Silvia Rubio se centrará en el asesoramiento legal para la planificación y coordinación entre las áreas de responsabilidad social corporativa y “compliance” normativo, en la estrategia de relación de la empresa con su entorno, tanto público como privado y en la vertiente nacional como internacional.
Silvia Rubio de Molina, que tendrá su base en la oficina de Riba-Vidal en Madrid, cuenta con una amplia experiencia en el sector jurídico. Ha trabajo en despachos internacionales como White & Case LLP International Law Firm en EEUU y en áreas jurídicas de empresas del sector aeronáutico como McDonell Douglas o bancario como Societé General.

Usted ha trabajado en despachos y empresas norteamericanas, basado en su experiencia, ¿qué supone su incorporación a Riba-Vidal?
La primera vez que me senté con mi jefe, un abogado socio de un gran despacho americano, no olvidaré nunca lo que me dijo: “usted no está aquí para impedir el negocio, está para facilitarlo”. Este es el espíritu con el que me incorporo a Riba-Vidal, el de facilitar los intereses de nuestros clientes desde una perspectiva diferente, en este caso para ofrecer las técnicas de análisis de inteligencia aplicadas al derecho y a la diplomacia corporativa. 

¿Qué es la diplomacia corporativa?
Es una innovación en la gestión estratégica que trata sobre la reputación e influencia corporativa en su relación con los poderes públicos y privados. Estamos abocados a un capitalismo reputacional y la legitimidad de las empresas, ya no sólo es económica, sino que se amplía a su legitimidad social. No es suficiente la responsabilidad social corporativa, más o menos filantrópica, ahora las empresas presionadas por el legislador, por los fondos de inversión éticos y por los consumidores nacionales y transnacionales, tienen que ser transparentes y socialmente comprometidas; es decir, sostenibles.
La diplomacia privada fue un recurso que empezaron a utilizar las multinacionales americanas que no podían depender del soporte público o estatal, para desarrollar una política exterior corporativa propia y gestionar sus intereses. Estos actores transnacionales desbordaron a la diplomacia convencional en relación con sus grupos de interés.
La diplomacia corporativa es una adaptación de las funciones de la diplomacia convencional: representación, defensa de intereses, gestión de la información interna y externa, gestión de las relaciones y la identificación de los grupos de interés y su estudio exhaustivo.
El objetivo de la diplomacia corporativa es representar y dar a conocer los logros de la responsabilidad social de una empresa sustentada en los hechos, para anticiparse a lo que los grupos de interés público y privado van a demandar a corto y largo plazo.
No hay un modelo uniforme de gestión de diplomacia corporativa. Cada empresa ha de buscar el modelo que mejor se adapte a sus recursos, necesidades y objetivos.

¿Qué tipo de empresas y en qué circunstancias usan la diplomacia corporativa?
La gestión de las relaciones con los grupos de interés, ya sean públicos o privados, es una necesidad estratégica para organizaciones de todo tipo.
Las empresas, grandes o pequeñas, se ven afectadas por circunstancias que, en primera instancia, puede parecer que no les afecte, pero en realidad si lo hace. Saber prever estas situaciones, tomar decisiones sobre inversiones o proyectos sin causar perjuicio a la actividad económica y comercial es fundamental. La diplomacia corporativa es algo a lo que las empresas hoy de forma directa o mediante las organizaciones a las que pertenecen no pueden renunciar si no quieren sufrir una mengua en su capacidad operacional y competitiva.

¿Qué es la inteligencia jurídica?
Según la Escuela de Guerra Económica Francesa, es el conjunto de técnicas y de medios que permiten a un actor privado o público conocer el entorno jurídico que le afecta, para identificar y anticipar los riesgos y las oportunidades potenciales, vigilar su evolución y disponer de la información e instrumentos jurídicos aptos para realizar los objetivos estratégicos.
En definitiva, es el análisis de información jurídica para transformarla en conocimiento con uso estratégico, utilizando metodologías propias del campo de la inteligencia para asesorar a los clientes. Otra prerrogativa del ámbito estatal, los servicios de inteligencia, que han adoptado los operadores privados.
La complejidad de las relaciones económicas y regulatorias obligan a un enfoque transversal y multidisciplinar del área jurídica. La dimensión estratégica del derecho y de los recursos legales deben acompañar a un proyecto empresarial desde el principio anticipando riesgos y oportunidades de una manera proactiva y no reactiva.