Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 268 Septiembre de 2021

Juan Carlos Suárez-Quiñones, consejero de Fomento y Medio Ambiente de Castilla y León

José Luis Guerrero

Juan Carlos Suárez-Quiñones y Fernández (León 1961) es un jurista y juez metido a político. Desde 2015 ocupa el cargo de consejero de Fomento y Medio Ambiente de Castilla y León, siendo nombrado por el presidente Juan Vicente Herrera. Con anterioridad (febrero 2012) fue subdelegado del Gobierno en León, cargo que ocupó hasta su nombramiento como delegado del Gobierno de Castilla y León el 10 de abril de 2015.
Su destacada carrera política le ha llevado a compatibilizar en la actualidad la cartera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, por enfermedad de su titular, Jesús Julio Carnero, si bien de modo provisional.
Es considerado uno de los hombres fuertes de la Junta de Castilla y León que preside Alfonso Fernández Mañueco. Tiene las ideas claras, sabe de lo que habla y se perfila como uno de los políticos con mayor proyección de la Comunidad.

Señor Suárez-Quiñones ¿Cómo ve su presente y futuro político?
Siempre digo que de los tiempos el presente, por tanto, me veo ejerciendo mi responsabilidad como consejero de Fomento y Medio Ambiente en la Junta de Castilla y León con ilusión y entrega; las funciones provisionales de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, afortunadamente, cesarán con la incorporación próxima del consejero Jesús Julio Carnero, que se encuentra prácticamente recuperado. En cuanto al futuro, ya se verá. El servicio público estará seguro en mi trabajo profesional que venga, sea el destino que sea.

¿Es usted un juez metido a político por vocación tardía o porque alguien le tentó y le metió el gusanillo de la política?
Nunca había pensado en pasar de la función judicial a la política. Es más, creo que en alguna entrevista que me hicieron en la última etapa como Juez Decano de León, llegue a negar que lo hiciera si me lo propusieran. Pero me lo propusieron y lo hice. Era un momento delicado para España, con el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy que tenía que intentar evitar la intervención de nuestro país por la quiebra en que prácticamente había quedado sumida la Nación, por lo que cuando se me propuso hacerme cargo de la representación de dicho Gobierno en la Provincia de León, lo acepté. Fueron unos años difíciles, de mucha crisis económica y social, de movilizaciones y conflictividad, que exigieron un esfuerzo especial desde la Subdelegación del Gobierno en León. Un reto intenso, pero apasionante también. El Gobierno logró evitar el naufragio y estabilizar la situación económica de España, iniciándose una senda de estabilidad, recuperación y creación de empleo. En 2015 fui nombrado delegado del Gobierno en Castilla y León, aunque al poco tiempo entré a formar parte del Gobierno de Castilla y León. Aquella etapa la recuerdo con orgullo y mucha satisfacción.

¿Ha dejado la toga colgada por mucho tiempo o piensa recuperarla pronto?
Enlazándolo con la anterior pregunta, nunca descarto nada ni planifico mi futuro profesional. Será lo que tenga que ser conforme a las circunstancias que concurran, que mandarán en la decisión a tomar. Pero lo que sí es cierto es que tener la vuelta a la Carrera Judicial a mi disposición en cualquier momento, te permite afrontar la tarea política con independencia y enorme tranquilidad por mi futuro profesional. Y esto en política tiene mucho valor para ejercer tu función sin condicionantes personales.

En el Gobierno de España hay tres magistrados en otros tantos ministerios (Margarita Robles, Fernando Grande Marlaska y Juan Carlos Campo), parece que los jueces y los abogados del Estado son los habituales en los consejos de ministros. ¿Cree que es una moda o hay razones de peso para ello?
Yo creo que los jueces, magistrados, fiscales o abogados del Estado son profesionales altamente cualificados en España, que tienen una formación muy profunda y especializada, lo que, unido a la experiencia en sus respectivas carreras, les da perspectiva de análisis y decisión, que son capacidades que, junto con la seguridad jurídica al actuar, son claves para ejercer un cargo de gestión política.