Bienvenido a Sector Ejecutivo, revista de Economía y Empresas / España, Nº 272 Enero de 2022

Juan Carlos Morán Gómez, consejero delegado de Grupo Hemosa

Manuel de los Santos

La empresa se funda formalmente en 1975 aunque la actividad se venía desarrollando desde 1969 como la expansión natural desde un negocio minorista fundado por dos hermanos. Desde sus inicios la compañía se ha ido adaptando a un entorno muy volátil y competitivo que nada tiene que ver con el existente en sus orígenes. Actualmente, el peso de la gran distribución y de la exportación es incomprensible desde los parámetros de los años 70.
La empresa nació como sala de despiece orientada al mercado minorista tradicional y, poco a apoco, ha ido cubriendo varios escalones dentro de la cadena de valor de la industria cárnica. Carnes frescas de porcino, productos elaborados y jamones curados, son algunos de sus productos más destacados en diversos formatos.

Ustedes son productores, distribuidores y también cuentan con una división de trading. ¿Cómo está organizado jurídicamente el grupo y cuáles son las grandes cifras de cada una de las sociedades que opera?
Actualmente, el grupo está organizado de forma muy convencional, con una sociedad cabecera y una serie de filiales que cubren actividades diversas. La cifra de facturación supera los 110 millones de euros.

¿Cómo es la gama de productos de Hemosa?
Muy variada. Comprende desde carne fresca de porcino, productos elaborados, jamones curados y productos de quinta gama. Siempre en diversos formatos y dirigidos al mayor número de mercados posibles.

¿Qué nos puede decir de sus centros productivos, plantas…?
Las cuatro plantas del grupo cumplen unos altísimos estándares de calidad, como no podía ser de otra forma. Disponemos de dos centros en Madrid y dos en Toledo. Cada planta está especializada en un tipo de producto.

Los estándares europeos y españoles de calidad para los productos alimenticios son de los más altos del mundo y para dar garantía de ello ustedes cuentan con distintas certificaciones. ¿Cuáles son las más relevantes que tiene el grupo?
Obviamente el entorno regulatorio de la UE es el más estricto del mundo referente a muchos parámetros. No contentos con ello, nos marcamos estándares de calidad aún más exigentes que aseguren la seguridad alimentaria y la calidad de nuestros productos bajo cualquier circunstancia. Las principales certificaciones de calidad de las que disponemos son IFS y BRC, aunque también se cuenta con otra serie de certificaciones relativas al bienestar animal, a la RSC, a diversos productos, etc.

Hemosa combina la tradición artesanal en los procesos de fabricación con la más avanzada tecnología en los sistemas de corte, envasado y etiquetado de productos. ¿Hasta qué punto es vital la tecnología en todos estos procesos? ¿Cómo han ido ustedes haciendo esta transformación?
Hoy día la aplicación de la tecnología es indispensable. Debido a nuestro interés en cuanto a trazabilidad y seguridad alimentaria, tenemos identificado cada producto en la empresa. Para ello se usan distintas tecnologías como el uso de microchips en los envases o códigos EAN en los productos .de forma individual. Esta situación no sólo te implica desde el punto de vista de la inversión en equipo, sino en cuanto a la formación que precisa el factor humano. Por mucho que se quieran automatizar los procesos seguimos dependiendo de la experiencia, formación y buen hacer de las personas que están en las plantas.

Cuentan con un despliegue nacional muy destacado, con presencia en la gran mayoría de las cadenas de supermercados. Háblenos de los principales retos que atañen a los procesos logísticos para poder abastecer eficientemente a todas ellas.
Para nuestro negocio es vital el dead on time. El horario de recepción de todos nuestros clientes es muy estricto, pero no sólo de los supermercados, también los minoristas necesitan los productos lo antes posible cada mañana antes de abrir sus tiendas al público. Afortunadamente, tanto las instalaciones de la empresa como las infraestructuras han mejorado muchísimo. En este sentido tenemos un KPI que nos informa cada día del número de pedidos cargados antes de una hora objetivo. En el último año hemos batido 30 minutos al objetivo, por lo que se ha vuelto a fijar con 30 minutos menos. Así siempre: luchar por una meta y cuando se consigue fijarse otra más ambiciosa.